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Carta al presidente

Circula entre los internautas una carta que tiene como destinatario al presidente salvadoreño Mauricio Funes, titulada `La traición de la esperanza´, firmada con nombre de mujer.

Desde el punto de vista retórico se trata de una pieza epistolar con rango de obra de arte. Fuese ésta, obra única, suficiente es para que al autor o a la autora, se le confiera categoría literaria

Aparte de su calidad artística, el contenido de la misiva son otros cinco pesos. Se trata de un amargo reproche dirigido al presidente Funes, al que se acusa de haber traicionado la esperanza que despertó en el pueblo cuando prometió el cambio durante la campaña electoral. Se sobreentiende que tanto el candidato a la presidencia como el FMLN se referían entonces a un cambio notable, de gran envergadura; en el mejor de los casos, un cambio estructural.

El hoy presidente prometió además guiarse por los postulados del obispo Arnulfo Romero, quien reclamaba para los políticos de El Salvador, una opción preferencial por los pobres. Y sin embargo, como bien apunta esa carta, al cumplirse un año de la llegada de Funes al poder, la gestión gubernamental en términos administrativos, y en terrenos de la gestión económica del país, ha tomado una clara opción por dudosos negocios de emergentes oligarquías (Chaparral, Cimarrón, Cáceres, Carlos Slim -Telefónica,  Polistepeque, Joao Santana, Mecafe, CEL, Salume, etc…), que vienen abriéndose paso contrapuestas a las viejas y rancias oligarquías agrupadas en ARENA

La dicha carta parece estar escrita por un o una miembro o simpatizante efemelenista, pues intenta embarrar hasta el cogote a Funes con el mote de traidor; y en cambio soslaya que el actual gobierno de El Salvador es el proyecto conjunto de una corriente oligárquica (antes `amigos de Funes´, hoy Movimiento Ciudadano por el Cambio) y el FMLN; por lo tanto, para bien o para mal, mientras no rompan claramente la entente que hay entre ellos, ambas partes son inevitablemente coautores y co responsables de lo que ha parido y vaya a parir el flamante `gobierno del cambio´.

Desde el día que una comisión efemelenista del más alto nivel, encabezada por Medardo Gonzales se apersonó a la residencia del hoy presidente portando en sus manos el suplicatorio dirigido a Funes, a fin de que aceptara éste la candidatura presidencial por parte de ese partido, estaba claro que se gestaba no un monomio, sino un binomio de intereses parecidos pero no necesariamente iguales.

En su primer año de gestión, Mauricio Funes se ha ocupado de rayar la cancha en la que va a alternar el resto del quinquenio con el partido político que lo llevó al poder, al que se afilió por mera formalidad, pero del que difiere diametralmente en carácter e ideología.

Funes es un tipo pragmático que con la autoridad que le confiere la primera magistratura del país, marca esa cancha sin ambigüedades. En el campo internacional, favorable a Estados Unidos; y al interior del país, a favor de corrientes oligárquicas que pugnan por derroteros propios distanciados de ARENA: `Movimiento Ciudadano por el Cambio´; ex areneros agrupados en el partido GANA, alrededor de Antonio Saca…

En este marco, sí hay un signo de cambio, y es que el gobierno Funes -FMLN, ofrece a los pobres, una cuota mayor de migajas, de las que pudo ofrecerles cualquier gobierno anterior, como los tardíos paquetes escolares, la eliminación de cuotas para los pacientes de los hospitales, o la mísera e insuficiente `red solidaria´. Y sin embargo persiste este gobierno en la odiosa tendencia de favorecer exclusivamente a sus simpatizantes y a quienes puede sacar provecho político; tal como fue el caso de la entrega de semillas, con preferencia a campesinos identificados con agrupaciones políticas que están apoyando al presidente.

El reparto de estas migajas ha sido siempre deficitario, no ha cubierto ni de cerca a toda la población necesitada; y sin embargo tanto el FMLN como el presidente Funes propagandizan tal miseria como las evidencias del cambio prometido.

En las antípodas del pragmático Funes y sus amigos, se sitúa un FMLN dogmático que recubre sus estructuras y sus posturas políticas en una aureola de misticismo religioso; y que discursa a sus bases con una suerte de ambiguas parábolas proféticas. Un FMLN que se debate en la crisis de identidad, que inevitablemente y posterior a la caida de la URSS, atormenta a agrupaciones e individuos que se empaparon hasta el tuétano con el convencimiento que, la vía leninista hacia la toma del poder y la instauración de la dictadura de partido era la única, correcta y posible alternativa para liberarse del régimen oligárquico.

Esta redefinición de identidad se puede ignorar y dejar irresoluta como el caso de los partidos comunistas de Cuba, Corea del Norte o Bielorusia (Esta vía podría estar transitando el diablito Ruiz, que no se quita la cachuchita ni para dormir; no así Sánchez Cerén, que ante los medios se declara, no comunista, sino católico).

Si se opta por no ignorar, y resolver esa crisis de identidad, hay dos opciones. Una es la vía rusa, en la que al final de la historia, los integrantes de la cúpula partidaria buscan apropiarse violentamente de los recursos económicos y los medios de producción controlados por el partido, dando vida de este modo a una nueva edición de oligarquías no antes conocidas. No me consta, pero tampoco son pocos los ex dirigentes revolucionarios nicaragüenses, que aseguran que esta vía fue optada por la actual cúpula sandinista, de quienes dicen, ya forman parte de los grupos oligárquicos de la Nicaragua de hoy.

La otra es la vía China en donde sucede igualmentre el reparto del pastel y a partir de ésto, el surgimiento de el mismo tipo de inéditas oligarquías, cuyo origen es el Partido Comunista; con la diferencia que en el gigante asiático, el nacimiento de estas oligarquías se dá de manera más pausada, ordenada y engalanada con inspiradas consignas. `Enriquecerse es glorioso” (Deng Xiao Ping).

Viéndolo bien, el FMLN que tiene aún pendiente la tarea de resolver su crisis redefinitoria de identidad, bien podría optar por una tercera vía consistente en que, a las empresas que está creando este partido a partir de un capital inicial tomado de fondos municipales, les dé carácter, no privado, sino de, empresas de propiedad municipal o estatal, y les dote de una transparente gestión administrativa, tal y como Norma Guevara Ramirios, aboga en su documento, `Transparencia, antídoto de la corrupción´, para las empresas surgidas a partir de fondos estatales, municipales, o de fondos mixtos (¿y porqué no también para las empresas enteramente privadas?)

De optar el FMLN por esta tercera vía, haría historia, porque estaría demostrando que no es regla general que los partidos leninistas, a largo plazo sean no otra cosa que nidadas de nuevas oligarquías. Caso contrario, de optar por la vía rusa o la vía china, el FMLN sólo vendría a engrosar la larga lista de traidores que se enriquecen sobre el sacrificio y la sangre derramada del pueblo pobre; traidores a los que autores o autoras, como el, o la que, hace circular aquella amarga carta dirigida al presidente Funes, se dan a la ingrata e impotente tarea de, seguirles la pista, descubrir y denunciar, infructuosamente.

                                                                                                  Pablo Perz


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