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Jun
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El modelo de Ciudad Juárez

(El Salvador)

El ataque indiscriminado a dos unidades del transporte público sucedido el 20 de junio en el municipio de Mexicanos, ejecutado por pandilleros, y en el que murieron calcinados hombres mujeres y niños, resultando otros tantos desfigurados o muertos y heridos por armas de fuego, significa que las pandillas en El Salvador pretenden pasar a una etapa superior en su accionar delictivo; cobrar nivel de milicias al servicio del narcotráfico. A este nivel podrían codarse de tú a tú con el Estado; imponer un gobierno paralelo al gobierno formal, camino en el cual ya han avanzado gran trecho, ejerciendo zonas de control en todo el país, en donde imponen bajo pena de muerte, absurdas y arbitrarias recaudaciones impositivas a la población. Su método es mantener un permanente estado de terror general, ante todo en los estratos pobres de la población.

Para las milicias del narcotráfico es vital el terror sobre los estratos pobres. Esto les permite hacerse obedecer por las amplias masas populares obligándolas a colocarse a su servicio en condiciones de esclavitud.

La antesdicha y descarada pretención se basa en que ya existe un precedente en cuanto al modelo de sociedad que la narcodelincuencia tiene como objetivo para El Salvador, igual que para Guatemala y Honduras.

Este precedente se llama Ciudad Juárez, al lado mexicano de la frontera con Estados Unidos, de donde el presidente Calderón, se vio obligado a replegar el ejército nacional que había llegado ahí para combatir militarmente al poder mafioso. Queda la ciudad a cargo de la policía federal que para salvar su integridad física, que no moral, ante la narcoatividad, prefiere mirar a otro lado o ponerse a su servicio.

El despiadado gobierno dictado por los capos narcotraficantes y ejecutado por sus milicias, tiene más influencia sobre la población local, que el gobierno formal del estado de Chihuahua, a donde pertenece Juárez, y que el gobierno federal. El apoyo de la aterrorizada población que con métodos esclavos se ve obligada a prestar a la acción armada de las narcomilicias, complicó al ejército y precipitó la medida del presidente mexicano.

La economía de Juárez, bajo el real gobierno del narcotráfico es sostenida fundamentalmente por tres rubros de igual importancia para estas mafias mexicano estadounidenses, con suficiente poder a ambos lados de la frontera.

El primero de esos rubros es el trasiego hacia Estados Unidos de poco más del 50% de el total de drogas de todo tipo que urgentemente demanda de más allá de sus fronteras la sociedad norteamericana en general; desde la clase política y las clases económicamente dirigentes, hasta indigentes sin techo.

El segundo rubro es el trasiego de todo tipo de armas y municiones provenientes de Estados Unidos hacia Latinoamérica.

El tercero es el tráfico de personas que tengan notable capacidad de pago, hacia el interior del territorio estadounidense.

Juárez y su hermana siamesa El Paso, al lado estadounidense, juntas constituyen el mayor punto neurálgico de ese triple contrabando; pero la ruta de armas, drogas y migrantes hacia el sur, partiendo de ese centro neurálgico se extiende y ramifica, por México, Centro, Suramérica y El Caribe. He aquí la importancia que tiene para el narcotráfico internacional imponer el modelo de Juárez en ciudades, estratégicamente situadas a lo largo y en los ramales de dicha ruta.

Los sucesos del 20 de junio en el municipio de Mexicanos (El Salvador), demuestran que la narco delincuencia, considera que ya están maduras las condiciones materiales y sociales para dar una suerte de salto cualitativo que coloque a este país centroamericano, al nivel de Ciudad Juárez. Veamos:

1- Ya está suficientemente infiltrada por los intereses del narcotráfico, la institucionalidad del Estado, principalmente la Policía, determinados gremios de abogados, el Poder Judicial y partidos políticos, lo cual le ha permitido al narcotráfico, en determinados

períodos, colocar elementos o ganarlos a su servicio a nivel del parlamento unicameral. No es de dudar que la narcoactividad cuente con peones al interior de la fuerza armada, puesto que existen esporádicos trasiegos de pertrechos de este cuerpo hacia las pandillas y nadie en ese instituto se hace cargo de investigar nada.

2- Está firmemente consolidada y convertida en ley, la política de libre comercio, tenencia y portación de armas de fuego; bajo el mayoritario argumento de la clase política que de este modo se favorece y defiende a la gente honrada; cuando por el contrario, los mismos sucesos del 20 de junio en Mexicanos, demuestran que de ese modo se victimiza mayoritariamente a la gente honrada; y que esa política y ley, permite armarse nada más que a dos grupos; por un lado a la media alta y alta, burguesías; y por el otro lado a delincuentes profesionales de todo tipo, principalmente a las pandillas en proceso de convertirse en milicias del narcotráfico.

La gente honrada es la gente pobre en El Salvador y no tiene capacidad económica de adquirir armas.

3- La arraigada tradición de colocarse al servicio de los intereses de Estados Unidos, incapacita a los gobiernos de El Salvador en cuanto adoptar una política propia e independiente de drogas psicotrópicas. Es que no es ni en México ni en Colombia donde tiene echada la raíz el colosal negocio de mantener en la ilegalidad la elaboración, comercio y consumo de drogas. Esta raíz está echada en Estados Unidos. Poderosas mafias estadounidenses, con gran influencia en el establecimiento, son los estrategas y principales beneficiarios del triple negocio: drogas, armas de fuego, e inmigrantes.

Si la elaboración, comercio y consumo de drogas pasara a la legalidad, todas las ganancias con que se enriquecen las narcomafias, irían a parar a las arcas del Estado, y narcoguerras como las de México, Colombia y la que se gesta en El Salvador, quedarían desmontadas, para dar paso a la paz y al progreso económico de estos países.

La devastadora influencia de las narcomafias sobre la clase política estadounidense obliga a ésta hacer de la ilegalidad de las drogas y de la liberalización de las armas, política de Estado y ley de la república. Demás está decir que los Estados Unidos tienen el poder de imponer sus propias políticas, a las naciones del mundo, sobre todo a países como El Salvador cuyos gobernantes hacen negocio de dar prioridad a los intereses de las oligarquías estadounidenses, en detrimento de los intereses del propio país que gobiernan.

Se impone la pregunta del montón: ¿quiénes de los miembros de la clase política de El Salvador, del funcionariado estatal y del gran empresariado estarán en contra, y quiénes a favor de que se instaure el modelo de Ciudad Juárez en El Salvador?

Dijo aquél: –por sus actos los conocereis…

                                                                                                                                                    Froilán Sánchez


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