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La zanahoria, el burro y su jinete

Comprobado está pues, que la crisis recesionaria que está afectando la economía occidental, fue desencadenada por una gigantesca estafa ejecutada por los grandes bancos del sistema, en perjuicio de los estratos populares, principalmente.

En el segundo mandato de George Bush jr, los grandes bancos detectaron que sus clientes de bajos ingresos, respondían a la inflación generada por la política económica de ese catastrófico mandato, con el ahorro.

Pero también las clases medias ahorraban y se mostraban reacias a adquirir nuevas viviendas. El sector inmobiliario, cuya locomotora es la demanda de las clases medias, se vio resentido. Entró en crisis.

Dichos bancos que son los mismos que dominan el crédito hipotecario, como medida salvadora decidieron ilusionar a los estratos populares con el cuento que sus ahorros respaldados por un crédito hipotecario eran suficientes para procurarse una casa de clase media. Fue así que millones de trabajadores y empleados de Estados Unidos y Europa, decidieron invertir sus ahorros en viviendas cuyos precios y mantenimiento reñían con el poder adquisitivo de sus ingresos.

Luego vino el ingrediente fatal, la guerra antiterrorista, con la cual Estados Unidos esperaba, incentivando la industria armamentística, generar empleo y apuntalar la economía afectada por los gigantescos recortes fiscales a favor de los ricos. Pero la guerra antiterrorista de George Bush no es la segunda guerra mundial; en lugar de generar empleo profundiza a niveles insostenibles el déficit presupuestario. La falta de liquidez adquiere volúmenes colosales. Una de las vías para que la liquidez recupere sus niveles de normalidad es el encarecimiento del crédito hipotecario; así lo hicieron los bancos; el masivo desempleo producto de la política económica de George Bush hizo el resto.

 He aquí que se abre la vía de agua en el casco de la nave que abordaron esos millones de trabajadores y empleados de bajos ingresos que mordieron el anzuelo de, mediante un crédito hipotecario sumado a sus modestos ahorros, embarcarse en la azarosa aventura de adquirir una vivienda más allá de lo que permitía su poder adquisitivo.

La inmensa mayoría de esos trabajadores perdieron la capacidad de amortizar a la deuda. Aquí se cumple la primera etapa de esta gigantesca estafa llevada por los grandes bancos y que ha lanzado a la ruina a millones de hombres y mujeres en occidente , principalmente en Estados Unidos y Europa (en América latina este fenómeno es permanente, aunque de baja intensidad).

Se trata de una versión hipotecaria de la fábula del burro, el jinete y la zanahoria, en la que al final de la andanza, el jinete se come la zanahoria que incentivaba al burro. El noble bruto de la historia, ha salvado al jinete, y de la zanahoria le queda únicamente la ilusión.

 

La segunda etapa de la estafa

Perdida la capacidad de amortizar a sus deudas hipotecarias por parte de millones de trabajadores, viene la segunda etapa de esta estafa colosal. Por un lado los grandes bancos hipotecarios se declaran en bancarrota. Esto es ya una amenaza mortal para el sistema, por lo que los estados nacionales responden con el salvataje de los bancos más grandes. Este salvataje consiste en transferir a esas entidades financieras de carácter privado, miles y miles de millones de dólares y euros, provenientes de las reservas monetarias de esos estados, es decir, dineros públicos, dineros de los contribuyentes.

Y por otro lado en esta segunda etapa, se procede al desahucio de esos millones y millones de hipotecados caídos en la mora.

En Europa los desahucios no han perdido su ritmo inicial, dándose pausada y ordenadamente. En América Latina el fenómeno no se manifiesta masivamente.

Por el contrario en Estados Unidos el desahucio comenzó como una leve llovizna; más tarde se transformó en lluvia torrencial, y a comienzos de octubre del 2010, ha trascendido en un destructivo y caótico huracán.

Y lo más extraño de este huracán es que la violencia y el caos no provienen de los desahuciados estafados. Estos más bien están entregando sus viviendas con resignación y mansedumbre. La violencia y el caos provienen de la voracidad conque los grandes bancos acreedores están llevando a cabo los desahucios. Son decenas de miles de desalojos que se producen en un día con el mínimo de trámites y comprobaciones legales. Es tal el ímpetu ejecutor de estas entidades hipotecarias, que han llegado a despojar de sus viviendas a deudores que tiene sus pagos en orden; incluso, a propietarios que compraron al contado y nunca hipotecaron su casa. 

Los grandes banqueros estadounidenses han hecho del desahucio una orgiástica fiesta en la que se muestran embriagados hasta la euforia!

No es para menos! Los gobiernos de George Bush jr y de Barack Obama han hecho de ellos los grandes ganadores de esta gigantesca estafa que a la vez abrió el período recesivo que se vive hoy día y amenaza lanzar a occidente, a la segunda gran depresión de su historia, y a la guerra mundial.

Como hizo después Europa, Bush y Obama hicieron de los bancos ganadores por partida triple.

En primer lugar, con el salvataje de que fueron objeto por parte del Estado, los grandes bancos no solo recuperaron la mora hipotecaria, sino que a partir del dinero de los contribuyentes multiplicaron sus capitales.

En segundo lugar, queda en el haber de los bancos, las amortizaciones llevadas a cabo por los desahuciados, hasta el día que cayeron en mora.

Y en tercer lugar, las viviendas hipotecadas regresan al poder de los bancos.

Pero contrariamente a lo que podría creerse, aún hay sensibilidades en Estados Unidos que no se resignan a que la impunidad capitalista sea total. Las voces alzadas por sectores no gubernamentales, al respecto, han sido capaces de comprometer a las mayores entidades financieras a considerar una posible moratoria en las “ejecuciones hipotecarias” (eufemismo que indica desalojo, desahucio), hasta que las miles de anomalías que se han reportado, se pongan en orden.

La agresividad de los banqueros ha sido tan escandalizante, que Barack Obama se vio moralmente impedido de estampar su firma en una ley promulgada por el congreso, en días recientes, a fin de agilizar el desahucio.

La verdad es que el Estado norteamericano se enreda cada vez más en su propia telaraña, pues en agilizar hasta totalizar el desahucio en los cincuenta estados de la nación, está esperanzado el congreso para salir definitivamente de todo signo de recesión en Estados Unidos.  Claro! Será hasta entonces que la gigantesca estafa haya sido consumada; que la zanahoria haya regresado a manos del jinete del burro, en forma definitiva!

                                                                                                        Froilán Sánchez


1 Response to “La zanahoria, el burro y su jinete”


  1. juli 19, 2012 kl. 11:58 e m

    Appreciate the recommendation. Let me try it out.


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