22
Mar
11

De veletas, bandazos, subsidio al gas y otras hierbas

El Salvador

Con su amelcochado discurso pronunciado con motivo de la celebración del segundo aniversario de la llegada del fmln al poder, Salvador Sánchez Cerén se ha colocado en el foco de observadores y comentaristas.

Los discursos de Cerén no significan nunca alguna contribución a la retórica o a la oratoria, y mucho menos a la ideología política. Lo que ha llamado la atención de este discurso, sin embargo, es el giro de ciento ochenta grados en su postura política, en la cual, de un día para otro Cerén pasa de ser el adalid del antiimperialismo en El Salvador, a ser el entusiasta anfitrión, ocupado en llamar a las bases de su partido a regocijarse y dar la bienvenida al presidente de los Estados Unidos, de visita en El Salvador.

Y esto a pesar que el presidente estadounidense impone al gobierno Funes-fmln, excluya de todo protocolo, durante su visita, al efemelenista Manuel Melgar, ministro de seguridad, siendo que la seguridad es uno de los temas fundamentales que Obama tratará con Mauricio Funes y su gabinete.

¡Mayor bandazo, como el dado por Cerén, no puede concebirse en un político, mucho menos cuando éste se autocalifica de “revolucionario”.

La derecha pone muy poca atención a los radicales cambios de postura de sus políticos, ya que éstos se mueven bajo el signo del pragmatismo más vulgar y anti ético. Para éstos, lo que hoy tiene valor económico o político, cuando deje de tenerlos, hay que desecharlo sin mayores explicaciones. 

Y sin embargo para la izquierda, cambios semejantes son sólo evidencia de una cosa: oportunismo.

Sobre todo la izquierda más radical y vociferante, dice dirigirse por el signo opuesto al oportunismo: la consecuencia revolucionaria, cuyo distintivo más visible es la fidelidad a las posiciones adoptadas, dado que, según su propio decir, las posturas que adopta esta izquierda, sólo pueden ser producto de exhaustivos análisis a la luz de los inamovibles principios del materialismo científico y filosófico.

No deja de asistir cierta razón a quienes ven así el asunto, pues el simple sentido común, y la experiencia vivida nos aleccionan que el político que hace caso omiso a la palabra comprometida y se comporta como la veleta, ocupado únicamente de girar hacia donde sopla el viento, no es otra cosa que el germen de un traidor, o un traidor consumado.  

La experiencia y ese mismo sentido común, nos demuestran que el revolucionario se diferencia claramente del traidor oportunista, en que, cuando la coherencia con la moral, con la ética, y la coherencia con las promesas hechas al pueblo, exigen nadar en contra de la corriente, así lo hará el revolucionario. Y en caso que el cambio de postura sea, evidentemente necesario e inevitable, mediará el suficiente análisis, que explique y ponga en claro, la justa causa, y la conveniencia de este cambio.

La principal razón que el revolucionario tiene para guardar fidelidad a sus posturas, asi como  fidelidad a la consecuencia entre el decir y el hacer, es que sus palabras y sus actuaciones son el principal medio con que las masas se educan.

Cerén, ni el resto de dirigentes efemelenistas, se ocuparán de dar explicaciones a sus bases acerca de sus constantes, repentinos y radicales cambios de postura, pues ellos conciben el partido como un hato de borregos, y la cúpula los arrieros.

¿Cuántas bases del fmln no habrán sido presa de la confusión ideológica, al observar a Sánchez Cerén, ayer tan vehemente antiimperialista, y hoy tan lleno de mansedumbre ante la presencia de Barak Obama?

Más consecuente hubiera sido que ante la visita del estadounidense, el vicepresidente Cerén pasara a segundo o tercer plano, y algún otro incógnito efemelenista se hubiese encargado de lanzar las flores de reconciliación que esa cúpula quiere ofrecer al mandatario visitante.

Un giro de tal magnitud como el dado por Cerén, para los extraños no es más que pura hipocresía; y para los propios, clara muestra de debilidad e inconsecuencia ideológica.

Estamos ante una tragicómica actuación del vicepresidente y ministro, que le hace quedar mal pues, ante dios y ante el diablo.

A los bandazos dados hoy por Cerén, hay que buscar explicación en el pasado.

Los antiguos dirigentes de las fpl no se formaron en el crisol de la lucha ideológica. Ellos resolvían sus diferencias con el resto de tendencias, por medio de las comunidades eclesiales de base, a las cuales transformaban en barras bravas, para lanzarlas luego y enfurecidamente en contra de sus rivales ideológicos, hasta desbaratarlos.

Este método llevó a los efepelinos, a largo plazo, a asaltar la conducción del partido fmln y expulsar al resto de tendencias.

Ya transformado el antiguo frente revolucionario en el partido fmln, los comunistas, maestros de maestros en materia de oportunismo, se aliaron a los efepelinos, adoptando ellos también el método de las barras bravas, cuyos “excelentes” resultados estaban a la vista.

El ahora compartido método de barras bravas, puso en manos de comunistas y efepelinos el control absoluto del partido fmln, pero ese impolítico método castró a sus impulsores ideológica y políticamente, de tal manera que, no hay entre todos estos dirigentes, alguno que sea capaz de dar coherencia a los sucesivamente cambios de postura política que ha experimentado su partido desde los acuerdos de paz, y que le han llevado a configurarse en una asociación de oportunistas, empeñados en convertirse en empresarios, hundidos como están, hasta el cogote, en el fango de la politiquería salvadoreña.

Esta es, además, la explicación del porqué no hay entre la cúpula efemelenista, ninguna figura con la suficiente potabilidad, que pueda ser lanzada como candidato a la presidencia de la república.

Semejante a cualquier otro partido de derecha, el fmln es una agrupación cuyo interés de hacerse con el poder es, dar impulso a los proyectos empresariales que tienen entre manos, y que beneficiarán a sus dirigentes directamente, y en segundo lugar a su militancia.

Que el fmln tiende a gobernar de manera sectaria, en favor de sus militantes y simpatizantes, se demostró ayer con el reparto de insumos agrícolas al campesinado, y se demuestra hoy con la focalización del subsidio al gas licuado. Para militantes y simpatizantes del fmln, este subsidio está plenamente garantizado; mientras que para el resto del pueblo pobre, sólo está garantizado, la inseguridad, la incertidumbre, el desempleo y más pobreza.

                                                                                                                       Froilán Sánchez


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