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La segunda recesión; o ”enriquecerse es glorioso”

Como rayo en cielo sereno, en 2009, a la gran banca de Estados Unidos amenazó la quiebra por falta de liquidez, amenaza que se extendió rápidamente a Europa y sumergió en grave crisis a todas las zonas de influencia de los grandes bancos europeos y estadounidenses.

El recién estrenado gobierno Barak Obama, reaccionó inyectando miles de miles de millones de los dólares provenientes de las cajas del fisco, es decir, dólares de los contribuyentes, a los bancos en peligro.

De la misma manera reaccionaron los estados europeos. Los bancos fueron salvados, pero inmediatamente sentaban sus reales, progresiva pero indeteniblemente, el desahucio, el desempleo, la desprotección social, y el auge delincuencial, en todas las zonas del mundo, en que tales bancos ejercen su influencia.

Es la recesión de la economía. Afectados han sido millones y millones de hombres y mujeres en esas zonas de influencia (dos terceras partes del planeta tierra).

Los medios de más crédito, los más serios economistas y políticos de la arena internacional, se han puesto de acuerdo que la gran banca estadounidense y europea fue conducida al desastre por la codicia y corrupción de sus propios consejos ejecutivos.

La codicia y corrupción se ha puesto de manifiesto también en las esferas dirigentes de las grandes empresas transnacionales que so pretexto de la crisis llevaron a cabo innecesarios grandes recortes de personal con grandes ganancias para esos dirigentes; y se han puesto de manifiesto la codicia y corrupción, en la clase política de los países involucrados que ha dado vía libre a banqueros y empresarios para actuar a su antojo.

Otro factor contributivo ha sido el colosal despilfarro de dinero que los dos últimos gobiernos norteamericanos se han permitido en las guerras de Irak, Afganistán, antes en los Balcanes, y ahora en Libia.

La certeza de la anterior opinión es corroborada por dos hechos significativos. El primero de ellos es que con el dinero recibido por la banca por parte de los estados nacionales, lo primero que hicieron sus ejecutivos, no fue aliviar las trágicas consecuencias en la vida de millones y millones de hombres y mujeres afectados por las alevosas decisiones de esos ejecutivos, sino que, con ese dinero aumentaron sus propios salarios, premios y bonificaciones; ellos, los grandes ejecutivos bancarios que fueron la causa de la crisis, y que han sido los menos afectados.

Igual han hecho los consejos ejecutivos de las grandes empresas transnacionales favorecidas por gigantescos recortes de personal. Banqueros y empresarios han ensanchado con sus actuaciones, el enorme abismo de desigualdad que hay en el mundo.

El segundo hecho corroborativo es que hubo un pueblo que no se dejó engatusar con el truco de la “quiebra y salvataje” de los bancos. Este fue el pueblo islandés. En consecuencia, en Islandia, los banqueros y políticos responsables de la crisis financiera en este país, están detenidos, sentados en el banquillo en espera de juicio, y sus activos recuperados a favor del Estado.

Signos de recuperación, posteriormente a una recesión de la economía, son el progresivo aumento del empleo, la disminución de la pobreza, de la marginalidad y del hambre; niveles positivos de producción, ingresos, mercadeo e inversión social. Recuperación de viviendas e infraestructuras…, en fin, estabilidad de la macro y micro economía.

Y sin embargo, antes que surja algún signo de recuperación posteriormente a la recesión desatada por la corrupción bancaria en 2009, esos mismos ejecutivos que se enriquecieron más de lo que ya eran con los dineros recibidos, gratuitamente, en calidad de “rescate bancario”, nos están anunciando la eminencia de una segunda recesión. Es como si después del tsunami que devastó al Japón, no haya venido un período de alivio, sino un segundo tsunami, igualmente brutal y destructivo.

En resumen, la recesión global de la economía desatada en2009, hasido una gigantesca estafa y despojo de nivel mundial por parte del capital financiero, que ha lanzado a la pobreza, al hambre e interperie, a millones y millones de seres humanos en el mundo entero. No satisfechos con los resultados, los ejecutivos bancarios van a por una segunda acometida.

 

En el Salvador, los antiguos comandantes, la gran paradoja

No son pocos los teóricos y analistas que ven en el actual devenir del capitalismo signos del final del neoliberalismo o la debacle final del sistema mismo.

Y sin embargo El Salvador, antes abundante de dirigentes revolucionarios, émulos de Carlos Marx y de Vladimir Lenin, parece ahora una grey abandonada a su suerte. Aquellos grandes revolucionarios que se disputaban, con excesiva hostilidad, el honor de ser portadores de la línea correcta, verdadera y consecuente; los mismos que prometieron al pueblo luchar hasta entregar la vida misma,  en la última de las consecuencias, parecen esfumados de la faz de la tierra.

Tal es así que, en una reunión de aprendices de poetas, se decía de los antiguos comandantes algo así como que.

Uno de ellos, fue tan grande y absoluto que al fallecer, dejó tras de sí, en los suyos, una generación de enanos desprovistos de ideología.

Otro de ellos se reconvirtió a súbdito de su majestad británica, quien le encomendó la misión de dar marco teórico a los renovados métodos contrainsurgentes en América Latina. Tan precoz como fue siempre, ha cumplido con tal eficacia, que espera más temprano que tarde, recibir el espaldarazo que lo elevará a la categoría de Lord.

Otros volvieron a refugiarse en el vientre uterino de las aulas universitarias. Ahí se dedican a leer poemitas de su propia especie a las nuevas generaciones de estudiantes, para dar muestras de su sensibilidad intelectiva.

Otros medran convertidos en sombras, por lúgubres pasillos de la institucionalidad del Estado, con el sigilo suficiente para no llamar la atención de los periodistas; inaccesibles para antiguos combatientes devorados por la pobreza.

Los más avispados de ellos se van dejando absorber, paulatinamente  por el sistema. No están desprovistos de recursos ni de bandera. Su acumulación originaria proviene de arcas municipales; y enarbolan la consigna inventada por Deng Xiao Ping: “Enriquecerse es glorioso”.

Froilán Sánchez


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