09
Nov
11

La punta del iceberg

EL SALVADOR

Ningún ministro de seguridad tendrá éxito en este país. Esto se debe a que el gobierno de Funes, como los anteriores no ha sido capaz de revertir la libre comercialización y portación de armas en El Salvador. Esta es la raíz de la problemática.

En el terreno de las armas y la alta criminalidad, ni Funes ni Melgar cambiaron nada. Harto se sabe que los altos índices de criminalidad que nos ubican como el país más peligroso del mundo, para vivir, no surgieron en la actual administración. Y sin embargo tanto el presidente como el ministro de esta cartera prometieron cambio. Decían poseer la formula para revertir la situación. Cayeron en la demagogia.

 El caso de Manuel Melgar nos interesa no por su fracaso al frente de una cartera imposible; sino para ilustrarnos sobre la evolución politico ideológica de la dirigencia efemelenista, quienes de revolucionarios marxista-leninistas, posteriormente a los acuerdos de paz, se permitieron un salto atrás que les  facilita insertarse al sistema que combatían, hermanarse y colaborar con sus antiguos enemigos: la oligarquía económica y la derecha política en su amplio espectro.

 En el mejor de los casos esta dirigencia podría enrumbarse en una tendencia socialdemócrata, mas sin embargo hasta ahora han carecido de la capacidad de estructurar una ideología que les procure identidad propia. Se han limitado a sobrevivir. Para ello no han dudado en asimilarse al funcionariado estatal y a introducirse en el ámbito de los negocios capitalistas. Esto les coloca en igualdad de condiciones que el PCN, PDC, PP…, partidos veleta sin otra ideología que girar en dirección del viento y parasitar las arcas del Estado.

 El tema Manuel Melgar es digno de una novela de León Tolstoi. El chico campesino que por su nada despreciable sentido de lealtad, se gana la confianza de los señores de la alta dirigencia, lo cual le permite dar  el salto a oficial y luego a comandante guerrillero. Pero el gran mérito que le permite avanzar viento en popa se reduce nada más que a eso: la lealtad a la instancia superior.

 Fuera de esta cualidad Melgar es la inocencia o la mediocridad en estado puro. El ahora exministro no alcanzó  su nivel de comandante durante la guerra por sus aportaciones en el terreno militar, ideológico o político; ni alcanzó su condición de ministro en base a su capacidad resolutiva en el área que se le asignaba (justicia y seguridad). El gran gran fracaso de Melgar fue creer que bastaba su capacidad de lealtad a la instancia superior para tener éxito como ministro.

 La gris trayectoria del ahora exministro es tal que él es inocente de la acción que le atribuyen los medios y la embajada de Estados Unidos, conocida como ”masacre de la zona Rosa”. Esta acción fue ideada y planificada de manera independiente por el comando urbano que actuó. Tampoco intervino la máxima dirigencia de la respectiva agrupación político militar. El papel de ésta fue dar el visto bueno y nada más.

 Melgar es el vivo retrato de la dirigencia actual del fmln. Un conjunto de ex cuadros combatientes ideologizados en administrar el Estado al estilo cubano, de manera absoluta, bajo la dirección de un gran lider. Así las cosas resulta muy fácil gobernar. Solamente se requiere lealtad, obediencia al gran lider; y una noción básica del área administrativa que se le encomienda al funcionario. En esta línea ideológica se comete el error de despreocuparse por desarrollar capacidad gubernamental administrativa propia, y el error de menospreciar y marginar a elementos de la sociedad civil que sí poseen esa capacidad.

 Resulta entonces que la verdadera lucha en la que están enfrascados los dirigentes efemelenistas es la de consolidarse como clase media alta, y consolidarse como poderoso grupo económico, que les permite el negocio de los combustibles venezolanos. En esta lucha es primordial mantenerse, a como de lugar, como funcionarios altamente asalariados, aunque carezcan de capacidad gubernamental administrativa. Y acá Melgar vuelve a brillar como modelo. El exministro de seguridad ha tomado con desenfado el abandono de la cartera que le fue encomendada por el presidente Funes. Este desenfado se debe a que tiene asegurado un curul en el Parlamento Centroamericano. El salario que ahí devengará, le permite su principal objetivo: mantener su recién adquirido nivel social, a partir de su nuevo oficio de funcionario gubernamental. De aportes legislativos a nivel centroamericano, ni hablar.

 Y sin embargo, preguntemos a Manuel Melgar, cuál es papel que juega el Parlamento Centroamericano en el actual momento que viven los países del istmo?; el papel que juegan  ahí los parlamentarios salvadoreños?, las diferentes fracciones políticas?; el objetivo que se han trazado en ese parlamento los países componentes? Cuál es el papel que él mismo va a desempeñar en ese parlamento? Cuestionado de esta manera seguramente que habremos metido al exministro en una seria dificultad de razonamiento político, o se verá obligado a los mismos vagos y confusos argumentos que ofrecería Ciro Cruz Zepeda.

 En cuanto a la honestidad, compartimos con Dada Hiresi el criterio que el ahora exministro actuó de buena fe; pero sí, Manuel Melgar es sólo la punta de un iceberg que se llama dirigencia máxima del partido fmln.

Goliath Ahmed


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