28
Feb
12

Recesiones de diseño

Al parecer, la gran depresión de los años treinta del siglo XX, fue solo un primer ensayo que sirvió a las oligarquías financieras para diseñar la madre de todas las formas de acumulación capitalista: la recesión.

Ese primer ensayo tuvo el inconveniente de provocar la más grande guerra intestina en la historia del mundo occidental.

La ola recesiva detonada en 2008 y que en 2012 va a por su segunda etapa, sin embargo, ha sorteado con éxito el riesgo del conflicto armado, interno, en occidente, aunque manifiesta la grave necesidad de mantener grandes focos de actividad bélica, en las regiones del mundo en donde yacen las materias primas que el sistema necesita.

En el contexto europeo, la segunda etapa de la primera recesión global del siglo XXI se está viviendo con dramática intensidad en Grecia y avanza con paso impetuoso sobre Portugal, Irlanda, España, e Italia.

El rumor que la recesión está tocando las puertas, incluso, de Holanda y Bélgica, es sólo una maniobra distractiva.

Holanda y Bélgica representan a poderosos bancos acreedores, a los que la actual crisis sirve para acumular colosales capitales, a costa de lanzar al desempleo, a la pobreza extrema; al hambre, a millones de trabajadores en los países deudores.

La primera etapa de la primera recesión del siglo XXI, veníase cocinando, desde la época Reagan – Tatcher, cuando el neoliberalismo parió la “genial idea” de que la especulación financiera permitía una concentración de capital, mucho más acelerada que la producción de bienes y servicios.

Esto condujo a que en época de George Bush Junior, el  sistema financiero convence a millones de trabajadores del mundo occidental de que son poseedores del suficiente poder adquisitivo para, por medio del adecuado crédito hipotecario, hacerse de una (incluso más de una), casa, que realmente estaba fuera de sus posibilidades. En ello creó el sistema financiero la figura “Hipotecas de Alto Riesgo”. Quería decir (en una clave solamente descifrable para los dirigentes del sistema), que se corría el riesgo que millones de hipoteco habientes que cerraban trato, incurrieran en impago. Así sucedió. Tales hipoteco habientes cayeron en la trampa; sólo en  EEUU 600 bancos se declararon en riesgo de quiebra, obligando con ello al Estado a salvarlos de la bancarrota por medio de transferir a las bóvedas del sistema financiero, 200 000 millones de dólares de las arcas públicas, no en calidad de préstamo, sino en calidad de beneficencia.

De los 600 bancos favorecidos únicamente diez de ellos  prometieron devolver el dinero recibido (unos 68 000 millones) pero sin hablar de plazo alguno ni de pago de intereses.

La colosal inyección de dinero a la banca, significó transformar la deuda privada en deuda pública. Es decir, el Estado, cuya legitimidad es únicamente pagar deuda pública, paga ahora miles de millones de dólares a los acreedores de deudas privadas.

Esta desnaturalización de la deuda pública provoca grandes agujeros en el presupuesto nacional y en las reservas estatales. A muchos estados europeos elimina su capacidad de pagar deuda.

Los bancos no perdieron nada. La mora de los hipoteco habientes fue pagada por el Estado; y sin embargo la perversa codicia, los vacíos legales y la agresividad de sus abogados allanaron a los acreedores el camino que les llevó a beneficiarse ulteriormente, mediante embargar las casas de millones y millones de morosos.

Se enriquecen los bancos por partida triple: con el dinero que les inyectó el Estado; con la recuperación de millones y millones de viviendas; y con que esos mismos estados que le salvaron de la bancarrota, son ahora deudores suyos, puesto que habiendo quedado sus arcas exhaustas y necesitadas de liquidez, sólo la banca pudo llenar esa necesidad. Y la banca no es beneficencia. ¡La banca cobra intereses y exige plazos!

Los banqueros se comportan como estampida de búfalos y en el marco de estos críticos acontecimientos, sin embargo, encarecen los préstamos en general.

Es esta medida, que aprovechan las grandes empresas del mundo occidental para, pretextando insostenibles costos de producción, deshacerse, con la complicidad de las élites políticas, de millones de empleados y trabajadores, que ya no necesitan debido a la creciente tecnificación y automatización de la producción industrial.

Así llegamos al auge de la primera recesión del siglo XXI, diseñada por las grandes oligarquías políticas y económicas del mundo globalizado.

En la segunda etapa de esta estafa global, resultan en occidente dos conglomerados protagonistas de naturaleza diferente: un grupo de estados deudores, y un grupo de bancos acreedores (los más grandes de occidente).

En el marco de la eurozona, los estados que representan a la banca acreedora; los mismos que llevan la voz cantante en esta agrupación de países, exigen a los estados deudores, miembros de la unión:

  1. que saneen el déficit presupuestario, por medio de colosales recortes al gasto social (educación, salud, infraestructuras, servicios estatales, etc); que incrementen la recaudación fiscal y profundicen medidas anti obreras: abaratamiento del despido, congelación de prestaciones; recortes en materia de salarios, pensiones y seguro de desempleo.
  2. Que pongan en venta la mayor cantidad de activos estatales posibles; y
  3. Que los préstamos que reciban, en adelante, del sistema financiero los dediquen exclusivamente a pagar deuda.

Al parecer, de hoy en adelante la recesión, será la forma preferida por las oligarquías globales, de acumulación capitalista.

Una honrosa excepción

Hay una excepción honrosa en toda esta alevosa trama: Islandia (no miembro del Euro). Aquí los banqueros privatizadores de la banca estatal (aprendices de piratas), decidieron organizar su propia fiesta especulativa en las madrigueras de verdaderos piratas (Holanda – Inglaterra).

De pronto, en 2009, los depósitos holandeses e ingleses en los bancos islandeses, se esfuman. Los afectados se indignan. Para calmar los ánimos los banqueros privados proponen la solución estadounidense: que el estado islandés se haga cargo de esa deuda, por el método de recapitalizar a los bancos privados de islandia.

Holanda e Inglaterra reforzaron esa propuesta; resarcieron a sus nacionales las inversiones perdidas y cargaron la cuenta a Islandia. El pueblo islandés se rebeló. Derribó al gobierno. El nuevo gobierno en un segundo referéndum, reafirma la negativa popular a pagar la deuda de los bancos privados islandeses, estatiza la banca, y se pone a la espera, con moneda y política monetaria, propias,  del castigo europeo.

Un año después de esa determinación. Europa es recorrida por el fantasma de la recesión generalizada; mientras que la economía islandesa no hace otra cosa que crecer.

Juan Aguilar

 


0 Responses to “Recesiones de diseño”



  1. Kommentera

Kommentera

Fyll i dina uppgifter nedan eller klicka på en ikon för att logga in:

WordPress.com Logo

Du kommenterar med ditt WordPress.com-konto. Logga ut / Ändra )

Twitter-bild

Du kommenterar med ditt Twitter-konto. Logga ut / Ändra )

Facebook-foto

Du kommenterar med ditt Facebook-konto. Logga ut / Ändra )

Google+ photo

Du kommenterar med ditt Google+-konto. Logga ut / Ändra )

Ansluter till %s


februari 2012
M T O T F L S
« Jan   Mar »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
272829  

%d bloggare gillar detta: