24
Aug
12

Los grandes perdedores de un conflicto inútil

EL SALVADOR

La Asamblea legislativa ha elegido por segunda vez a las generaciones 2006, 2012 de magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Con ello se da cumplimiento a fallos de la Sala de lo Constitucional de la CSJ, que así lo ordenaban.

Para que se cumplieran los respecivos fallos de la Sala, hubieron, los parlamentarios salvadoreños, de sumir en el caos a la CSJ, por largas semanas en las que, Ovidio Bonilla, falso presidente de la CSJ, nombrado fraudulentamente por la Asamblea Legislativa, al frente de una turba de supuestos sindicalistas llegaron a asaltar las instalaciones y violentar puertas de salas y despachos de la Corte, para que el falso presidente pudiera posecionarse de las oficinas, que según los asaltantes, le pertenecían.

Al inicio de la crisis, todos los partidos con representación parlamentaria, reclamaron la destitución de cuatro de los cinco magistrados de la Sala de lo Constitucional, descontentos porque estos cuatro magistrados decidieron sentar el precedente de actuar con verdadera independencia de los partidos políticos, tal y como lo manda la Constitución de la República.

La actitud de los magistrados fue vista como una afrenta por los políticos, acostumbrados a, contrariamente a lo que manda la Carta Magna, hacer de la CSJ, marioneta a su servicio.

Los parlamentarios de la derechista Arena, se dieron cuenta del error que significa oponerse a los fallos del órgano al que la ley fundamental otorga la máxima autoridad en materia de interpretar la Constitución, y desistieron de oponerse a las resoluciones de la susodicha Sala. La razón aparente estriba en que la bancada arenera está empeñada en lavar la imagen de su ominoso pasado, y de renovarse como partido.

Por el contrario, el fmln que recién comienza a saborear las mieles de las arbitariedades del poder político, se alió al resto de partidos de derecha, liderando de este modo una pretendida lucha por remover de sus cargos a los magistrados de la Sala de lo Constitucional, empeño en el que llegaron incluso, a agenciarse la complicidad de la supuesta Corte Centroamericana de Justicia, de la cual, únicamente tres países participan, de los siete que geográficamente forman el istmo centroamericano.

Los parlamentarios salvadoreños elevaron el caso a la CCJ, organismo tan fantasma e inoperante como el Parlamento Centroamericano, sin ninguna competencia sobre litigios de constitucionalidad de los países miembros.

Tanto la CCJ como el Parlacen son remedos de integración regional, una suerte de asilo de lujo para políticos y juristas fracasados. Y sin embargo la CCJ aceptó en tiempo record conocer el caso, y en tiempo record falló declarando inaplicables los fallos de la Sala de lo Constitucional de la CSJ de El Salvador.

¡Inaudita ingerencia en asuntos internos!

Intentaban de seguro, justificar, los pretendidos magistrados con jurisdicción regional, la sinecura (poco trabajo y oneroso salario), en que viven de la manera más desvergonzada, como lo hacen los supuestos diputados del Parlacen.

En el absurdo bregar en contra de los magistrados de la Sala de lo Constitucional, promueve el fmln una comisión parlamentaria, con el objeto de investigar presuntas ilegalidades con que los magistrados de esa Sala llegaron a ocupar sus puestos. Esta comisión declara ilegales las magistraturas desempeñadas por dichos juristas. El efemelenista Sigfrido Reyes, presidente del parlamento unicameral, asegura que las conclusiones a que llegó esta comisión parlamentaria es un triunfo de la moral y la ética, a pesar que tal comisión está dirigida por un diputado de notoria conducta viciada, cuya moral cualquier salvadoreño tiene el derecho de poner en duda.

¡Cosas veredes Sancho Amigo!

En cierta ocasión, el diputado en mención, en estado de ebriedad, intentó la muerte de una agente de policía, haciendo uso de un arma de fuego. La agente resultó con heridas de cierta gravedad. Sólo la impunidad que se vive en este país, y de la cual ahora es cómplice el fmln, ha permitido que dicho diputado continúe ocupando un curul en el parlamento.

El último capítulo de el conflicto que nos ocupa se salda con que luego de un arduo período de negociaciones entre los partidos con representación parlamentaria. Arena y Cambio Democrático, por un lado; fmln, Gana, Cn y Pes, por el otro, se ve obligado el parlamento salvadoreño a elegir por segunda vez a las generaciones de magistrados correspondientes a 2006 y 2012, tal como fallaron en su momento los magistrados de la Sala de lo Constitucional, a los cuales la alianza derechista liderada por el fmln, trató infuctuosamente de remover de sus cargos.

¿Quiénes son entonces los perdedores al final de este inutil conflicto, en el cual, según el presidente del parlamento salvadoreño, todos salimos ganando?

Al menos hay tres grandes perdedores.

El primer gran perdedor es la dudosa Corte Centroamericana de Justicia, pues la problemática se resuelve en el marco de lo fallado por la Sala de lo Constitucional salvadoreña, fallos que la CCJ consideró inaplicables (inválidos).

En otras palabras lo fallado por la CCJ no tiene ningún valor, fue dejado a un lado por los protagonistas del conflicto interno de El Salvador. Fue obviado lo fallado por la CCJ, aún por aquellos que recurrieron a esa dudosa “institución centroamericana”, para que interviniera en asuntos que competen únicamente a los salvadoreños. Es decir la CCJ salió más desprestigiada de lo que está, con menor credibilidad y moral para intervenir en asuntos internos de los países centroamericanos.

El otro gran perdedor es el falso presidente de la CSJ de El Salvador, quien, a pesar que los acuerdos interpartidarios le conceden una magistratura al interior de la CSJ, ya no podrá, el resto de su vida profesional, desligarse de la imagen de títere de su propio partido político; de usurpador de competencias de un presidente de CSJ (llegó a firmar documentos y a apropiarse de correspondencia dirigida al presidente de la máxima institución del Poder Judicial). No se podrá desligar, Ovidio Bonilla, de su fama de vándalo violentador de el recinto de la CSJ.
Por todo lo actuado por Bonilla, en obediencia a la cúpula de su partido fmln, hay un expediente abierto en la Fiscalía General de la República.

El tercer gran perdedor es la institucionalidad del Estado, en particular la Corte Suprema de Justicia, en cuanto a que, consecuencia del acuerdo interpartidario, que permitió conceder una magistratura y la presidencia de la Corte a dos declarados militantes de un partido político (fmln), renuncia el supremo organismo judicial a la independencia y parcialidad, ideológica, que la Constitución de la república exige a los magistrados de esa alta institución.

Ah! Me olvidaba! Hay un cuarto gran perdedor; el de siempre: el pueblo honrado y trabajador, quien tendrá que cargar con los costos de una institucionalidad moralmente más deteriorada, y con los costos económicos causados por el inoficioso conflicto que nos ocupa, desatado por la corrupción de la política.

Pablo Perz


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