26
Nov
12

Todo es poesía en la viña del señor

Sospecho que mi señora está pensando
cambiarme de oficio y trasladarme
de su guardia personal a su particular agorero.
Me pidió que redactara un texto
en el que pudiera intuirse cómo tendría que ser
el mundo
exactamente dentro de cien años.

Al principio me negué.
Díje:
Para mi era eso misión imposible.
Que yo prefería mi puesto de guarda personal de ella
y combatir contra los fantasmas que le acosan
movidos por la envidia.

La labor del agorero es demasiado sacrificada.
Hay que pedir audiencia a los dioses.
Y hasta los dioses no se llega por otro camino
que el ayuno a pan y agua, el ascetismo
y la mortificación del cuerpo y el alma.
Dije:

que por esa razón era más fácil preguntar el tema
a un desempleado, a un paria, a un marginado.
Ellos están en constante contacto con los dioses
por la vía del hambre, la sed, el sufrimiento infinito!
No quiso oir mi señora.
Deseaba fuese una misión para mí.
Ella sabe cómo inducirme al camino de los dioses, ausentándose de mí.

Y me negó su venerado rostro.
Me cerró las puertas de su casa.
Me negó su número de teléfono.
No respondió los mail que yo le enviaba.
Así fue que perdí el hambre, la sed…
Poseyó mi alma el desespero.

Desapareció de mi cielo, el sol, la luna.
Y de mi horizonte el mar…
Se apergaminó mi piel y mis ojos se hundieron.
Pasaban los días indiferentes ante mí.

Más una noche que creo era la cuarenta o la cuarentiuno,
se presentó ante mí un ángel vestido de luto.
Me miró por largo rato con ojos de fuego,
y sin que yo preguntara nada me espetó furioso:

“Malditos!
Dejasteis el destino de la tierra en las exclusivas manos de los ricos!
Ellos os han hecho regresar al canibalismo, sin siquiera vosotros saberlo!”
–Como? –Pregunté timidamente.
“Han colocado genes humanos en el arroz, en el maíz, en la papa; ésto es solo el comienzo!”
Dijo y siguió:
“No habéis entendido el mensaje que os envió el altísimo por medio de Jakov Kreutzfeldt?
Ahí se establecía claramente que el mal de las vacas locas tuvo su raíz en que se obligó al ganado, hervívoro por la voluntad de Dios, a hartarse su misma carroña!

Y el involuntario canibalismo no es la única maldición que los grandes ricos del mundo han provocado sobre vuestras cabezas! Seguirán otras!
Antes devoraron los pulmones de la madre tierra.
Envenenaron el aire, las aguas, los suelos, los mares!
Ya se están derritiendo los polos!
Todo está consumado!”
Oí un susurro en mi oído, y la voz inconfundible de mi señora.
Pregunté luego:
–Y cómo se verá el mundo en el dosmilcientocinco?
El ángel me respondió:
“Deducidlo…: si en el último diluvio cuando os fue enviado Noé, precursor de la marinería, llovió por cuarenta días y cuarenta noches; la magnitud de lo sucedido en esa ocasión habéis de elevarla a la enésima potencia para calcular lo que va a suceder esta vez y muy pronto!”

Tuve una visión y ví millones de cadáveres hinchados flotando en un mar interminable, hediondo, envenenado y putrefacto; y ví a los grandes ricos del mundo enmedio del diluvio universal, tripulando toda clase de naves, civiles y militares, muy bien apertrechadas con alimentos y agua suficientes como para resistir cuatro diluvios sucesivos.

Me llené de espanto y exclamé aterrado:
–Pero eso es culpa de los ricos, ambiciosos avariciosos y sin escrúpulos; entonces,
porqué nos castigaís a nosotros los pobres?

Me respondió:
“Es mayor el pecado de vosotros… Acaso el poder no reside en el pueblo? Entonces porqué dejasteis el poder absoluto en manos de los ricos?”
–Por ignorancia! –dije aflijido.

“Ah!”,exclamó él”; “de de modo que ahora estáis dispuesto a reconocer que al ser la ignorancia el peor de los males, habría de haber sido, la principal tarea de vosotros, el pueblo, acometer y resolver de la mejor manera, por sí solos independientmente de la voluntad de los ricos, de manera que ese mal hubiese sido erradicado por completo en el mundo entero!?”

Sus palabras me indujeron a pensar
que apiádándose de los humildes
me daría la clave para evitar el desastre.

Sin embargo
hizo un ademán de inpaciencia y un gesto de marcharse
–No debe irse antes de darnos una clave salvadora!–pensé y me abalanzé sobre él para cogerlo de la túnica.

Echó mano a una espada de fuego
colocando la punta a la altura de mi garganta
Me miró con ojos ardientes y dijo:
“Vade retro! Satanás!”

Acto seguido
como un hálito de furia se elevó
en mitad de la noche que estaba impenetrable
y me quedé completamente solo.

Salió el sol al siguiente día.
Pensé en mi señora
y redacté el texto en su nombre.

Lo rubriqué:
“El mundo del año dosmilcientocinco”

Se lo he enviado vía e-mail
mas no me contestó nada.

Dudé:
Será un texto estéticamente insípido?
Tendrá demasiado errores gramaticales?
Carecerá por completo de valor literario?

Me puse al asecho,
hasta que la sorprendí cuando salió a botar la basura
La abordé esperanzado.
Me saludó con el desenfado de siempre.
Pregunté y dijo:
–No he tenido tiempo de revisar mi correo
pero lo haré en cuanto pueda!

Enseguida me envolvió en sus entretenidas disquisiciones.
Como siempre!
Temas tan diversos que no me permiten
ni se permiten concretar nada.
Mas no quise interrumpirla, porque es simplemente el timbre de esa voz
el bálsamo de mis heridas.

Eso me basta.
Y lo comprendo porque sospecho
que ella también es taciturna y le gusta la poesía.
Fue así:
Jamás ha mostrado el menor entusiasmo
en lo que yo escribo.
Atormentado por la duda pregunté:
Acaso no te gustan los versos?
Y dijo:
–Todo es poesía en la viña del señor.

Lobo Pardo


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