21
Dec
12

¿Que poder maléfico poseen los funcionarios corruptos en El Salvador?

En el períod que fue Director de Patrimonio Cultural del gobierno de Antonio Saca, Héctor Sermeño cedió, para su explotación económica , un área total de RESERVA ARQUEOLÓGICA de SETENTA Y OCHO MIL SEISCIENTOS SETENTA, CERO CINCO VARAS CUADRADAS, equivalentes a CINCUENTA Y CUATRO MIL NOVECIENTOS OCHENTA Y TRES, VEINTIOCHO METROS CUADRADOS. (El Faro).

La cesión fue hecha a favor de uno de los hombres de negocios má acaudalados de El Salvador, Mario Sol Bang, quien roturó ahí sendas lotificaciones en donde construiría un vasto sistema habitacional que explotaría de por vida. En esa roturación se destruyó un cementerio prehispánico, que fue parte insustituible de la identidad de los salvadoreños.

Redondo negocio para Bang, pues, aunque en este tipo de cesiones necesariamente deben haber dólares bajo la mesa, las investigaciones subsiguientes no pudieron descubrirlo. Entonces, supuestamente, Sermeño, sin ningún tipo de interés o ambición económica alguna, le cede completamente gratis, una significativa parte del patrimonio cultural del Estado a Mario Sol Bang, que resultará para éste, una gallinita de huevos de oro.

Pero Héctor Sermeño no actuó solo; contó almenos con la aquiescencia, por no decir, complicidad, de otro importante funcionario, supuestamente guardián de nuestro patrimonio cultural.

“Depende de qué vestigios son, si es una pirámide pues no se puede. Si son tiestos, se hace una labor de rescate. No se puede impedir una urbanización por unos tiestos”, dijo al periódico digital El Faro el 7 de febrero de 2007, el entonces presidente de Concultura, Federico Hernández, al justificar los permisos otorgados por Sermeño. (El Faro).

Sermeño fue condenado a tres años de prisión, pero en virtud del poder maléfico de que son portadores este tipo de funcionarios, le fue permutado, cárcel, por medidas sustitutivas, dentro de las cuales la más dolorosa era pedir públicas disculpas al pueblo salvadoreño al que traicionó como funcionario protector de nuestro acervo cultural, lo cual vino suceder hasta seis o siete años después de los hechos mediante un comunicado de prensa, en donde se da, Sermeño, golpes de pecho y vierte lágrimas de cocodrilo.

El poder de Mario Sol Bang supera con creces el de Sermeño, por lo que sólamente fue cndenado a que rellenara de nuevo las roturaciones hechas en el sitio arquológico. Un cementerio prehispánico destruido en esa trama corrupta, es lo que menos cuenta ante el poder de los empresarios y funcionarios estatales de nuestro país, como son, Sol Bang y Sermeño.

Seis o siete años después de los hechos, Héctor Sermeño goza de una nueva jefatura en la misma área en donde sucumbió a la corrupción. Es ahora jefe interino de la Unidad de Revitalización del Centro Histórico de la Alcaldía de San Salvador; y dirige, además, el Departamento de Patrimonio Cultural de la comuna capitalina.

Sol Bang por su parte, como empresario de olfato agudo, para quien el equilibrio natural ni la cultura significan mayor cosa, de seguro, continúa buscando la forma de hacer dinero fácil, utilizando como instrumentos a los hombres de paja que son los funcionarios salvadoreños.

Estamos ante un caso muy parecido a aquél otro en el que, años atrás, ante las narices de el jefe de investigaciones criminales de la PNC (de quienes investigadores internacionales se quejan de que sus actuaciones más que combatir, colaboran con el narcotráfico), es sustraida su sobrina de nueve años de edad, de un rancho a orillas del mar, violada y extrangulada en la playa. Al descubrirse el hecho, se hace presente dicho jefe al sitio del crimen, y en lugar de protejer la escena, la contamina, entorpeciendo con ello las investigaciones. Cuando los periodistas cuestionan su actuación, responde el flamante jefe, que él actuó de tal manera porque era su día de descanso, que no estaba de turno, que el funcionario policial a quien correspondía la custodia del escenario del crimen era otro.

Hoy día, este oficial de policía goza de otra jefatura en la misma institución policial.

Se ve pues que el gobierno Funes –fmln, al igual que los gobiernos anteriores, permite se premie con nuevas jefaturas a la corrupción del funcionariado estatal.

Volvamos entonces a la pregunta inicial: ¿Estaremos los salvadoreños condenados para eterna memoria a vivir bajo el maléfico poder de la corrupción funcionarial del Estado…??

Si ésto es así, jamás podremos liberarnos del poder establecido por las maras, paralelo al poder gubernamental.

En otras palabras, viviremos para siempre los salvadoreños bajo tres gravámenes y tasas impositivas: las que se pagan al gobierno central, las que se pagan a las municipalidades, y las que se pagan a las maras. De esas tres, las más corrosivas son las que cobran las maras, pues son del todo arbitrarias y su incumplimiento se paga con la vida.

Mientras tanto, los más avezados economistas salvadoreños, buscan y rebuscan en los tratados de Adam Smith; en los de Maynard Keynes y en los de Milton Friedman, y no encuentran explicación en ninguna parte de esos escritos, de el porqué la economía salvadoreña se encuentra paralizada desde que la corrupción funcionarial del Estado diera muestras de consolidar su poder, lo cual hacía simultáneamente con la consolidación del poder de las maras.

Froilán Sánchez


0 Responses to “¿Que poder maléfico poseen los funcionarios corruptos en El Salvador?”



  1. Kommentera

Kommentera

Fyll i dina uppgifter nedan eller klicka på en ikon för att logga in:

WordPress.com Logo

Du kommenterar med ditt WordPress.com-konto. Logga ut / Ändra )

Twitter-bild

Du kommenterar med ditt Twitter-konto. Logga ut / Ändra )

Facebook-foto

Du kommenterar med ditt Facebook-konto. Logga ut / Ändra )

Google+ photo

Du kommenterar med ditt Google+-konto. Logga ut / Ändra )

Ansluter till %s


december 2012
M T O T F L S
« Nov   Jan »
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31  

%d bloggare gillar detta: