29
Jul
13

Acto previo. Recrudece conflicto interpoderes

… Cuando la ausencia de planes extravía a los gobernantes de modo tal que llegan a carecer de la mínima idea de cómo solucionar la problemática de los gobernados, recurren entonces a inútiles luchas, como el conflicto interpoderes que sucede en El Salvador, no con otro fin que el de justificar sus onerosos e inmerecidos salarios…

Llevados por sus mismas contradicciones, más que por cumplir la ley, los partidos políticos representados en el parlamento se vieron obligados a elegir cuatro magistrados de Sala Constitucional (Corte Suprema), en 2009; y Fiscal General en 2012; lo más descontaminados posibles de vínculos partidarios.

Fue como liberar genios de lámparas maravillosas, con el inconveniente que tales genios, en lugar de mostrarse anuentes a los deseos de sus liberadores, decidieron apegarse al mandato constitucional de fallar con “independencia”, respecto de los otros poderes del Estado, y respecto a los deseos de las todopoderosas cúpulas partidarias.

Desde la jura de sus cargos los magistrados electos tendieron a hacerse eco del clamor de la sociedad civil, que desde los Acuerdos de Paz, en lugar de alguna mejoría, es víctima y testigo de nuevas formas de corrupción, e inmoral enriquecimiento de los políticos, a la vez que son los salvadoreños atenazados por una pobreza y desempleo, más crudos que antes de la guerra.

Ha sido tan grande el susto de los parlamentarios electores, que inmediatamente han tratado de devolver a los genios liberados, a su encierro; lo cual ha resultado imposible. Tal intento ha desatado una guerra subterránea entre los tres poderes del Estado, o más bien entre las cúpulas partidarias y los funcionarios electos.

Esa guerra comenzó desde el día en que emitieron su primer fallo independiente los magistrados de la Constitucional, y cobró fuerza con la toma de posesión del nuevo Fiscal General, en cuyo discurso inaugural advirtió, así mismo, sobre la independencia de su actuación fiscalizadora y sobre la obligatoriedad de todo funcionario público de someterse a los fallos de la Sala Constitucional. Develó además el nuevo titular del Ministerio Público, su propia voluntad de investigar a fondo los casos más recientes y escandalosos de corrupción estatal.

Ya en pleno desempeño de su cargo, calificó el Fiscal Martínez de hipócrita, la tregua interpandillas, y acusó a David Munguía Payés, a la sazón Ministro de Seguridad, de entorpecer acciones mandadas por la Fiscalía en contra de esas agrupaciones delictivas. Fue una suerte de chispa que encendió nueva crisis en el ministerio de Seguridad Pública que vino a resolverse con la remoción de David M Payés, principal valedor de la “tregua”, de ese ministerio a la cartera de Defensa, a donde llegaba por segunda vez bajo el mandato Funes.

En la tercera semana de este mes de Julio, denunció Luis Martínez en rueda de prensa el complot “Orden de Batalla”, supuestamente dirigido por David Munguía Payés, con el objetivo de apartarlo de su cargo de Fiscal General.

En tanto, la Sala de lo Constitucional admite demanda presentada por ciudadanos salvadoreños en contra de la elección de Salomón Padilla como Magistrado Presidente de esa misma Sala y de la CSJ. La demanda se basa en el reconocimiento del mismo Padilla, de su vínculo orgánico con el fmln. Los diputados que lo elevaron a esa magistratura se muestran indignados y juran, por lo bajo, venganza.
Antes la Sala obligó al parlamento a la cuarta repetición de la elección de magistrados de la Corte de Cuentas de la República, por reiterado imcumplimiento de requisitos establecidos por la Carta Magna.

Responde a ello el Presidente del parlamento, presionando al Fiscal General para que abra investigación en contra de uno de los antes dichos cuatro magistrados, por supuesta corrupción, más por ánimo de venganza que por fundamentadas razones. El tono del presidente parlamentario suena como reclamando para él, subordinación al Fiscal General de la República.

El 24 de este mes de julio, convocó Mauricio Funes a conferencia de prensa para informar que el diferendo entre Payés y Martínez estaba solucionado; que todo había sido cuestión de chismes electorales y malos entendidos.

Martínez y Payés se abrazaron ante las cámaras y ante el Presidente de la República. Un abrazo en el que nadie creyó, porque ninguno de esos tres funcionarios aclaró lo realmente sucedido tras lo denunciado por el Fiscal General.

El presidente Funes se había visto obligado a telefonear al Ministro de Defensa, quien se encontraba en Managua en reunión regional de funcionarios afines, para informarle que el Fiscal Martínez había descubierto y denunciado complot en su contra, que le implicaba; por lo que necesitaba reunirse con ambos, urgentemente.

La mayoría de la Asamblea Legislativa liderada por el fmln, pretende descalificar a los cuatro antes mencionados magistrados de la Sala de lo Constitucional, acusándolos de “empresarios capitalistas”. Supone ese partido que necesariamente, por tal condición, sus fallos estarían viciados de simpatía por ANEP (gremio patronal) y la derecha política.

No hay razón alguna para dudar del carácter empresarial e ideológico de los magistrados cuestionados. Tampoco la hay para dudar del mismo carácter en relación a la cúpula efemelenista. Tal dilema lo resolvió Carlos Marx desde mediados del siglo antepasado. Dijo: “… Es el ser social (empresario capitalista), lo que determina la conciencia social (burguesa y de derechas), y no al revés…”

De tal modo pues, la izquierda ideológica, en El salvador, al convertirse en grupo empresarial, se disuelve en favor de la derechización de todo el espectro político electorero! En este tenor, la única diferencia entre los cuatro magistrados cuestionados y la dirigencia efemelenista es que los empresarios capitalistas de camisas rojas se declaran antepuestos a otros empresarios, presumiblemente de camisa tricolor.

¡Pero por supuesto! La derecha no necesariamente debe ser (jamás ha sido), corriente única y del mismo color! Hoy día en El Salvador coexisten al interior de la Asamblea Legislativa, desde el troglodismo dabuissoniano, hasta los que utilizaron la lucha revolucionaria para convertirse en prósperos empresarios…!

Cierto. Es de presumir que esos cuatro magistrados que con fallar a conciencia están afectando los particulares intereses, absolutamente de todos los partidos políticos del espectro, no demostraron en su período estudiantil ni profesional, alguna abierta simpatía por el movimiento revolucionario.

Pero ¿qué superioridad moral pretenden aquellos que utilizaron la lucha revolucionaria como trampolín para convertirse en oligarcas, sobre aquellos otros que durante la lucha simplemente se dedicaron a formarse profesionalmente de espaldas al conflicto político-militar?

El mayor dilema del fmln es que haciendo uso de vulgares marrullerías y madrugones legislativos, impusieron como presidente de la Corte Suprema de Justicia a un militante de su partido (Salomón Padilla), en abierta contraposición a la Carta Magna de la República, la cual, manda el ineludible requisito que tales magistrados, para ser electos, deben mostrar independencia judicial, la cual queda inhabilitada en caso que los candidatos a magistrados tengan alguna vinculación orgánica con algún partido político.

Seguramente bajo el consejo de la sagacidad profesional y política, los magistrados en mención, por muchas que fuesen sus simpatías o implicaciones políticas, nunca habrían de evidenciarlas públicamente; materia en la que falló ingenuamente Salomón Padilla. Se declaró militante del fmln.

Es pues que, ante la imposibilidad que supone la capacidad del hombre de atrapar la realidad y justeza de las cosas en un texto político o jurídico, pasa la pelota a la cancha de la excelencia retórica y expositiva, a la cancha de la calidad moral y aura de honorabilidad de quien o quienes interpretan el texto constitucional, en donde el último y supremo juez, capacitado únicamente para dar un juicio moral, es el inculto pueblo, pobre, explotado y oprimido.

Es aquí donde la cúpula efemelenista pierde la batalla. En su loca carrera a consolidarse como nueva oligarquía, descuidan cultivarse en el terreno de la retórica, el derecho, la honorabilidad; por el contrario, se deterioran a pasos agigantados, moralmente, ante la incapacidad de elaborar una doctrina revolucionaria que justifique teóricamente sus actuaciones post Acuerdos de Paz.

Esta es la causa por la que tanto el señor presidente de la Asamblea Legislativa, como el Magistrado Presidente de la CSJ se ven tan indefensos e incapaces, cual homínidos enjaulados, ante la calidad retórica, expositiva, y la honorable reputación que exhiben los cuatro susodichos magistrados, quienes cocinan a fuego lento el irrevocable fallo en cuanto a que la elección de Salomón Padilla como magistrado Presidente de la CSJ fue un clarísimo acto de inconstitucionalidad; acto previo a mandar la revocatoria de su elección.

Ahmed Goliath


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