16
Nov
13

La fiesta de los políticos y el cambio climático

EL SALVADOR

No es cuestión que porque los abuelos predecían el tiempo con gran exactitud, se debía a que eran sabios. Lo que en realidad ocurre es que en aquella época las estaciones del año sucedían con la puntualidad de un reloj suizo.
La estación lluviosa se diluía pausadamente en el mes de septiembre abriendo paso de este modo a los “vientos de octubre”, seguro signo que la estación seca tomaba relevo, haciéndose valer desde esa fecha, justamente hasta la última semana de abril. Jamás llovía en noviembre.

Hoy día, justo a mitad de este mes han caído torrenciales lluvias que han inundado grandes áreas del gran San Salvador, desbordado ríos y quebradas al interior del país, pero ninguno de los políticos o diputados salvadoreños se ha interesado por poner en claro el volumen de pérdidas materiales ocurridas, o de las pérdidas agropecuarias, ni cuántos habitantes en precario han perdido sus viviendas.

Para los diputados, lo importante es que a la embriaguez del carnaval electoral se agrega la embriaguez del ambiente navideño, aunque falten unas cuantas semanas para la fecha de esta celebración tan angustiante para más del 50% de salvadoreños que carecen de recursos para celebrarla.

Los asambleistas alegremente conducidos por su presidente Sigfrido Reyes, durante la última sesión plenaria, en menos de lo que canta un gallo, cumpliendo con un rito anual fuera de la ley, se agenciaron un salario completo, extra, en calidad de bono navideño, en la cual tradición para no crear resquemores, declaran extensivo este beneficio a los empleados del órgano legislativo.

Aclaremos que los salarios parlamentarios oscilan entre 4500 y 6500 dólares mensuales, aparte de otras prestaciones como viáticos, combustible, gastos de representación, todo lo cual podría significar doble salario a lo largo del año para cada “legislador”.

Esto sucede en un país en el que alrededor del 50% de familias (unos 3.5 millones de personas) obtiene como ingreso alrededor de 100 dólares, máximo, al mes.

Producto de la arraigada nepótica cultura estatal, la gran mayoría de empleados de la Asamblea son familiares, amigos, amantes y barraganas de los asambleistas. Aclaremos también que esto ocurre en uno de los países más pobres y menos crecimiento económico en América Latina y el mundo. Presenta además este país a nivel mundial, uno de los mayores índices de desigualdad, violencia, corrupción judicial y política, del cual horrible pastel, la guinda es, del mundo, de los más bajos niveles de inversión social por parte del Estado.

Sumamente cuidadosos (o mejor dicho, taimados), año con año, los “padres de la patria” califican de “bono” el salario extra que se adjudican. Esto quiere decir que tal bono es algo aparte, pero muy aparte, del “aguinaldo”, lo cual por ley, es obligatorio para todo ciudadano bajo régimen salarial, y que para un diputado en la segunda mitad de su período se acerca a su salario completo.
Es notorio además que a la deleznable cultura funcionarial de echar mano al erario público con cualquier pretexto para beneficio personal, se han unido alegremente los agentes del cambio mostrando en ello el mayor entusiasmo de los primerizos.
Justo es decir, sin embargo que no todos los partidos políticos están con ánimos de fiesta. Sucede ésto con Arena.

A diferencia del fmln, partido que las encuestadoras independientes y Antonio Saca empujan inexorablemente hacia el Ejecutivo; vive Arena lo más intenso de su drama existencial. Surgen como hongos fundamentadas demandas por malversación, malos manejos, apropiación indebida, etc, etc, contra elevado número de ex funcionarios estatales de este partido y del ex presidente Francisco Flores; todo lo cual constituye un pesado lastre en la carrera competitiva hacia la silla presidencial.

La angustia que causa en la agrupación arenera, la real posibilidad de otro período más apartada del Poder Ejecutivo, le ha llevado desde intentar presiones de tipo siciliano sobre el presidente de la Corte de Cuentas de la República; pasando por expresiones tragicómicas, como la de enviar a Robocop a pasearse fusil en ristre por el centro histórico de la capital; hasta disfrazar a su candidato Norman Quijano, con el ropaje de Pepe Mujica, para que prometa convertir la lujosa residencia presidencial en albergue para indigentes, en caso que los electores le concedan el gane en la elección presidencial.

La crisis experimentada por Arena, no sería ni angustiosa ni existencial, si este partido aceptara como normal el relevo en el poder del Estado. A fin de cuentas los alardes que hacen sus enemigos políticos de llevar a la pléyade arenera de corruptos ex funcionarios ante los tribunales, sólo es un sombrerazo que forma parte de la mascarada electoral.

El enorme, sólido y prostituido poderío al interior del aparato judicial que la vieja oligarquía construyó por más de un siglo, a pesar del “gobierno del cambio”, se encuentra hoy día en su mayor parte, intacto. En otras palabras, tal y como sucede a menudo y sucedió en el caso Baterías Record, juicios contra la corrupción arenera se podrán abrir, suceder y prolongar sobre todo en períodos electorales, mas al final, si resultare alguna condena, lo cual es altamente improbable, será sustituida por alguna multa simbólica, labor social o a lo sumo, prisión domiciliaria acompañada de una rebaja sustantiva de la pena.

Es pues que, la congoja que sufre Arena, no le permite entender que Los Acuerdos de Paz y su relevo en el Poder Ejecutivo, no se deben a que perdió la guerra; sino por el contrario, se deben a que la ganó. No hubo revolución. Son sus antiguos contendientes los que fueron absorbidos por el sistema imperante y no al revés. No son ya más enemigos, sino simples rivales que juegan el mismo juego regidos por las mismas reglas. En otras palabras como dice Joaquín Villalobos “chucho no come chucho, y cuando come no come mucho”.

En tanto el pueblo pobre marcha al encuentro de su propio destino, como siempre, en solitario, únicamente acompañado por eventuales revolucionarios que en llegando al poder le abandonan.
Desde el tiempo de los abuelos de los abuelos, Filipinas como Centroamérica son estaciones de paso para los ciclones. En ello tales meteoros siempre han arrancado árboles de cuajo, desbordado ríos, derrumbado casas de gente humilde; causado inundaciones, víctimas humanas y no humanas.

La pasada semana, sin embargo, el tifón que pasó por Filipinas causó materialmente el efecto de las bombas nucleares lanzadas sobre Nagazaqui e Hiroshima. El recuento de las víctimas mortales se está acercando a los 5000. Los más de once millones de filipinos que perdieron su hogar vagan entre los escombros atormentados por el hambre, la sed y las enfermedades infecciosas.

Por lo que se vé, además de los malos gobiernos, los políticos, patronos, banqueros, grandes comerciantes, pandillas y delincuentes de todo tipo; todos a cual más mortal, el pueblo pobre se ve obligado a agregar a la larga lista de sus grandes enemigos, al Cambio Climático Global.

Urías Eleazr


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