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Dec
13

Tres episodios de la actualidad salvadoreña

I
Inenarrable

La tarea de narrar lo que ocurre en El salvador es cada vez más ingrata porque la tragedia salvadoreña, con el tiempo que pasa se vuelve inenarrable.
Han cumplido cuatro meses de prisión en insalubres centros penitenciarios 79 de los más humildes, obedientes como esforzados, hoy ex combatientes, que ofrecieron su sangre para que los actuales gobernantes llegaran al poder.

Salen libres 76 y otros tres seguirán presos en espera de juicio por tenencia ilegal de arma y otros supuestos delitos. Esos 76 cumplirán trabajos de utilidad pública como medida de sustitución a la cárcel, según el Tribunal de Tejutla.

Los ex combatientes fueron capturados luego que una carga policial arremetiera contra ellos cuando intentaban cerrar la vía pública a la altura del kilómetro 70 de la carretera troncal del norte, como acto de protesta a fin de que el gobierno central escuchara sus demandas en cuanto a compensar con un aumento en sus pensiones, el indetenible costo de la canasta básica. Demás está decir que el monto de tal pensión es miserable e indigna, para un sólo individuo, no se diga para una persona con familia que atender.
Si delito es defenderse de un carga policial. Fue ese el mayor delito cometido por este grupo de veteranos al borde de la ancianidad.

De todos los sectores salvadoreños desencantados ante el creciente abandono de las expresiones “revolución” o “justicia social” posteriormente a lo Acuerdos de Paz, por parte de los dirigentes que en nombre de esas mismas expresiones llamaron a los humildes de este país, a las armas y entregar la vida, los más desencatados de esos sectores, veteranos y lisiados de guerra, fueron reprimidos hasta la muerte, desde la firma misma de esos acuerdos hasta hoy día, por los sucesivos gobiernos, sin que sus antiguos dirigentes dijeran nunca, esta boca es mía, en su defensa.

Actualmente la militancia y los cuadros de dirigencia media del partido en el poder son totalmente distintos a los que llevaron sobre sus espaldas los rigores de la guerra. La mayoría de actuales mandos medios de tal partido, durante el conflicto dieron la espalda a la lucha del pueblo, y si lucharon lo hicieron en las filas gubernamentales.

Muchos antiguos areneros, pecenistas y pedecistas de base durante la guerra, son actualmente cuadros de gran confianza de la cúpula e influyen para que se abandone a su suerte a los que un día ofrecieron su sangre y sus bienes para encumbrarlos al poder.

Los veteranos de guerra, la gran mayoría jefes de familia, reciben con irregular periodicidad una pensión de $50 . Como todo ministro de gabinere, los ministros del partido en el poder gozan salarios alrededor de $4000; los diputados han logrado triplicar en el mes de diciembre su salario, normalmente arriba de $3000, a base de agenciarse bono, regalos y fiestas, en el marco de las celebraciones navideñas.

Esa, para los funcionarios que llegaron al poder por la vía de las luchas populares, “Noche Buena”, miles de veteranos y lisiados de guerra, irán a la cama con el estómago vacío.

II
No hay orden de descansar

Que El Salvador es el único país de Centroamérica que no da muestras de crecer económicamente es resultado que la oligarquía tradicional, ha adoptado la táctica de la “fuga de capitales”; invertir sus jugosas rentas fuera del país o almacenar dichas rentas en paraísos fiscales.

Tal es la táctica con que esta oligarquía ha respondido a su desplazamiento del Poder Ejecutivo. Mediante ésta pretenden, los viejos oligarcas, abismar al pueblo pobre en una mayor penuria, en espera que los pobres reaccionen echando la culpa de su desgracia al gobierno de turno, se rebelen contra él y le nieguen sus votos en la elección presidencial en ciernes.

Estamos ante la perversa táctica que empleó a fondo Augusto Pinochet contra el gobierno de Salvador Allende, retomada más tarde por la vieja oligarquía venezolana en contra de Hugo Chávez, y ulteriormente en El Salvador, contra el gobierno Funes-fmln.

De modo pues que el interminable sufrimiento que padecen los salvadoreños pobres no es otra cosa que el resultado de el conflicto entre la vieja oligarquía y las nuevas que surgen a la luz.
Tenía razón Carl von Clausewitz al enunciar que la guerra es continuación de la política por medios bélicos. Los conflictos internos de los países latinoamericanos demuestran el viceversa de la observación del austríaco.

En otras palabras, la guerra interna en El Salvador abandonó los medios bélicos, pero continúa con medios políticos y económicos. No hay paz. La paz es una falacia.

Pero la trágica realidad es que, sea por medios bélicos o político-económicos, las oligarquías contendientes se hacen poco daño entre sí. Estos contendientes obligan al pueblo pobre y trabajador a cargar sobre sus espaldas las peores consecuencias del conflicto entre ellas.

¡Por favor! ¡Concretice su propuesta compañero!
¡A eso voy!

El problema principal está en que la vieja oligarquía no acepta adevenedizos en su “privado” coto de caza; y los recién llegados no llegan con la cola entre las patas, sino apoderándose del poder ejecutivo.

Lo que más conviene al pueblo pobre es no tomar partido por ninguna oligarquía, sino promover la “Entente Cordiale” entre ellas, puesto que en cuanto más recrudece el conflicto entre ellas, peores son las consecuencias para los pobres.
¿Y en materia electoral?

Es aquí, importante para el pueblo mostrar neutralidad. Dejemos que decida el voto duro alrededor de las oligaquías. El ausentismo debe reflejar el poder de esa parte del pueblo que ha dejado de creer en los políticos. Al fin y al cabo el pueblo pobre no debe atenerse a gobierno oligarca alguno; sino que debe forjar sus propios mecanismo que le permitan gobernar desde la calle. ¡No hay tregua! ¡La lucha es constante! ¡Hasta que enterremos la última sombra, no hay orden de descansar…!!

III
Reactivar el ACNUR

Una de las peores consecuencias para el pueblo de la guerra entre los “dioses del Olimpo” es que mientras ellos se disputan el Poder Ejecutivo y la macroeconomía del país, han abandonado ¿o entregado? el control territorial y el gobierno de barrios y cantones a las pandillas.
Les es indiferente a esos “olímpicos dioses”, que por sobre la tributación municipal-estatal, se obligue al pueblo tributar a las pandillas y entregar a los jefes pandilleros sus hijos e hijas. ¡En materia gubernativa hemos regresado a la barbarie!

Cada vez son más los casos en Europa y EEUU de salvadoreños que piden asilo. La razón de tal petición es el terror y la persecución de que son objeto por los grupos delictivos que en barrios y cantones gozan de mayor poder que la policía y cualquier otra autoridad legal constituida.
Son miles de viviendas y terrenos, en todo el territorio nacional de donde sus legítimos dueños han sido expulsados por grupos pandilleros, y tomado posesión ellos. Ante este fenómeno, el actual gobierno, igual que los anteriores, no muestra mayor iniciativa encaminada a devolver lo robado a sus legítimos dueños.

Necesario es promover la reactivación del ACNUR en nuestro país, a fin de que los salvadoreños abandonados a su suerte, como consecuencia de la internimable guerra entre oligarquías, puedan a su vez abandonar el país y encontrar asilo en el extranjero.

Froilán Sánchez


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