26
Jan
14

El mal menor

El candidato arenero Norman Quijano entra a la recta final de la campaña con visibles muestras de agotamiento y desánimo. No pocos dicen haberlo visto llorar en sus propios cortes televisivos de propaganda, abatido por pesados lastres morales y legales que arrastra consigo; en tanto el Fmln cobra nuevos bríos en la misma recta con la incorporación de Vanda Pignato. En esto, esa tortuga llamada Unidad que patea la cola de ambos partidos delanteros, aún muestra capacidad de forzar una segunda vuelta. Antonio Saca (Unidad) sabe que no tiene chance alguno de ganar. Su estrategia es mostrar músculo, y en segunda vuelta favorecer el triunfo efemelenista. De este modo ganará el respeto y el favor de los a todas luces, futuros gobernantes.

Sumados los procesos ventilados a nivel de la controlaría del la república contra Norman Quijano y Ana Vilma de Escobar, la investigación abierta por la Fiscalía General contra Paco Flores y los garrafales errores políticos como oponerse al vaso de leche y a los paquetes escolar y agrícola; vuelve todo eso, el deseo del partido Arena en cuanto a recuperar el Ejecutivo, un sueño cada vez más lejano.
Lo mejor que podría suceder para bien de los salvadoreños fuese que, Arena se resignara al inevitable arribo pleno del Fmln al poder del Estado, aceptara a los dirigentes de este partido como hermanos oligarcas que son, y firmara con ellos una “entente cordiale” cuyo eje de acción fuera el desarrollo económico de El Salvador.

Sucedería en este hipotético caso que, los capitales que están moviendo los dirigentes efemelenistas unieran fuerzas con los capitales areneros que optan por fugarse del país, y con los que mueve Antonio Saca y sus hombres (incluído acá Mauricio Funes y amigos), y así juntados estos tres grupos de poder económico, como tres robustos bueyes podrían sacar la carreta del país del atasco en que se encuentra, producto del interminable conflicto entre ellos.
Y si la realidad de las cosas se mostrase con toda crueldad y nos revelara que las contradicciones entre los tres grupos oligarcas que dominan El Salvador fuese una expresión más del conflicto judeo-cristiano-musulmán; tendremos los salvadoreños que dar por sentado que llegará el día del juicio final y ese día encontrará este país enfangado en el mismo execrable mierderío, y al pueblo pobre, a pesar de su proverbial laboriosidad, obligado a la terrible condición de mártir sempiterno (obligado por sus dirigentes a la miseria económica y moral).

Hay muchos factores que inciden en el estancamiento económico del país y el empobrecimiento del pueblo llano, como son la liberalización del mercado de armas y la violencia pandillera. Y la totalidad de esos factores incidentes se resumen en la perversa tendencia política que, las buenas cosas en favor del pueblo pobre que pueda impulsar el partido en el poder, som boicoteadas por los partidos opositores, o desmanteladas cuando los opositores relevan a los gobernantes en el Poder Ejecutivo, por el sólo hecho de dañar la imagen de los contrincantes políticos.

Es en este nefasto juego político prevalente en El Salvador que los analistas llaman “polarización”, donde vienen conjugarse esos múltiples factores coadyubantes al estancamiento social y económico de nuestro país.
Y en tales condiciones en que las oligarquías y sus partidos unicamente se dedican a llevar agua a su molino, toca a la sociedad civil salvarse por si sola. En ésto tendría que estar obligada a encontrar la manera de forzar a los principales grupos de poder a sentarse, dialogar, discutir, y de la misma manera, forzarlos a llegar a un acuerdo alrededor de qué país es el que conviene y queremos, ellos como oligarcas y nosotros como sociedad civil.

Estamos ante la gran oportunidad de comenzar a presionar en ese sentido, ausentándonos de los centros de votación para dejar solo al voto duro alrededor de los partidos políticos, y que sea éste el que defina el resultado electoral. De este modo demostrará su fuerza la parte del pueblo que está harta de esta clase política que nos mantiene despeñados en el abismo de la total miseria. La sociedad civil comenzará así a marcar el paso bajo la bandera del abstencionismo.

Al fin y al cabo, según las encuestas y evidencias en el terreno, hoy por hoy, con o sin el voto de los indecisos, el resultado será el prefigurado: en primera o segunda vuelta el Fmln se hará con el poder. Tal posibilidad únicamente puede ser echada a perder si los piratas informáticos de Arena logran penetrar la red del conteo electrónico de votos (reparemos que hasta en EEUU deciden comicios esta suerte de piratas).

Volviendo al tema principal, aceptemos que en su ignorancia y desesperanza, el pobre pueblo humilde y trabajador ha llegado a aceptar, no como filantropía o caridad de camisa roja, sino como evidencia de grandes cambios revolucionarios, el vaso de leche y los paquetes escolar y agrícola. Los más afortunados de los escolares han llegado a obtener una computadora, y el mágico Gonzáles una mansión de lujo valorada, se dice, en cerca del millón de dólares.
Pero muy a pesar de la bien intencionada filantropía política, o la refinada demagogia puesta en práctica, la nación salvadoreña sigue necesitando de radicales medidas revolucionarias para salir del atolladero:
masiva generación de empleos; masivas medidas de inclusión social en favor de los marginados (única forma de atacar de raíz el pandillerismo); profunda redistribución de las tierras productivas a favor de los campesinos medios y pobres, a fin de asegurar la autocapacidad alimentaria del país; masivas medidas de restauración ecológica; masiva despistolización de la sociedad y restricción del comercio de armas; pasen las agencias privadas de seguridad bajo la jurisdicción de la PNC; etc, etc…

La palabra revolución ha desaparecido, sin embargo del vocabulario de la dirigencia efemelenista y de los antiguos comandantes dedicados a vivir en sus torres de marfil, gozando de los dólares que pusieron en sus manos los acuerdos de paz y los remanentes de los fondos de guerra, arrepentidos de su pasado y aislados del pueblo que una vez llamaron a la lucha y al sacrificio.

Así las cosas en esta desesperanzadora encrucijada que nos plantean las elecciones presidenciales, aceptemos también que los votantes optarán por el mal menor. Y esperemos que ese mal se defina en primera vuelta, para que podamos los salvadoreños tomar un justo respiro, ante la terrible realidad de las recurrentes, abrumantes, y patológicas campañas con que cada dos años los políticos atacan seriamente la salud psicológica de este pueblo que, honradamente hablando, merece una vida mejor.

Ahmed Goliath


1 Response to “El mal menor”


  1. januari 28, 2014 kl. 3:30 e m

    Este tamal ya está cocinado. Tene envoltura roja… Pobres areneros que por un tiempo creyeron que el poder les pertenecía por antonomasia…!!!


Kommentera

Fyll i dina uppgifter nedan eller klicka på en ikon för att logga in:

WordPress.com Logo

Du kommenterar med ditt WordPress.com-konto. Logga ut / Ändra )

Twitter-bild

Du kommenterar med ditt Twitter-konto. Logga ut / Ändra )

Facebook-foto

Du kommenterar med ditt Facebook-konto. Logga ut / Ändra )

Google+ photo

Du kommenterar med ditt Google+-konto. Logga ut / Ändra )

Ansluter till %s


januari 2014
M T O T F L S
« Dec   Feb »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  

%d bloggare gillar detta: