07
Jun
14

Salvador en su laberinto

Cuando el pueblo llano mostraba inconformidad si el gobierno Funes-FMLN cometía algún error, o no daba muestras de impulsar cambios más allá del vaso de leche y los paquetes escolar y agrícola (dicho sea de paso, aún no son ley de la república), la dirigencia efemelenista lanzaba un mamtram dirigido a sus bases: “¡Este es el gobierno de Funes, no el gobierno del FMLN! ¡Tened paciencia!”. Con esta consabida frase daban a entender que los verdaderos cambios vendrían cuando Sánchez Cerén estuviese al frente del Ejecutivo, y la dirigencia partidaria estuviese en condiciones de elegir el gabinete de gobierno, lo cual es hoy día pues, la realidad de las cosas.

Es de notar que ya confirmado presidente electo el candidato efemelenista, y ante los tambores de guerra que comenzaban a retumbar desde la trinchera arenera, optan Cerén y la cúpula partidaria por responder con una campaña de acercamiento y diálogo con sus más acérrimos y directos enemigos políticos: Arena, Anep; y con otros no tan directos, pero potencialmente tan acérrimos como los primeros: el Departamento de Estado (EEUU) y el Vaticano.

Lo asombroso del caso es que el sustituto de Mauricio Funes, en cuyo historial, al menos, la prensa le atribuye haber celebrado el derribo de las torres gemelas, se revela en esta campaña como un diplomático consumado. Ha logrado en un par de semanas lo que Funes no pudo lograr a lo largo de los cinco años de su mandato: que su mano tendida en son de paz haya sido aceptada por sus declarados enemigos políticos; y por los potenciales. Sánchez Cerén ha tenido la capacidad de domesticar ese agitado tumulto que amenazaba hacer de El Salvador una segunda Venezuela. A propósito, hay que decir que en la patria de Bolívar está bastante calmada la cosa, que el gobierno de maduro está plenamente consolidado; y que se rumora que los mismos Estados Unidos promueven la paz en Colombia.

Al la luz de la experiencia que inevitablemente se hereda de las jornadas de lucha, el pueblo salvadoreño ha madurado políticamente, a tal grado que es capaz de entender que nada hay sobre la faz de la tierra que sea gratis, mucho menos en política, y que por tanto, la paz tiene su precio. Es de suponer entonces, que la dirigencia efemelenista y el presidente en funciones tuvieron que pagar determinado precio para que El Salvador no se convirtiese en otra Venezuela.

De modo que a medida que avanzaba la campaña de acercamiento y diálogo del presidente Cerén con sus opositores, se fue conociendo el costo de la paz.
El nuevo gobierno cesará de poner en tela de juicio la dolarización de la economía salvadoreña. En lugar de intentar revocar o revisar, cumplirá fielmente con el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Llevará a cabo las medidas necesarias para reforzar y consolidar el programa Asocio Público Privado, iniciativa tras de la cual no pocos salvadoreños han visto el fantasma de la encubierta privatización de los recursoa acuíferos, y de la reactivación de la minería.

El gobierno salvadoreño continuará siendo cliente del FMI, del BM y del BID. También seguirá manteniendose en la puja de los concursantes a los Fondos del Milenio.
Los Fondos del Milenio son una recompensa que los EEUU otorga a aquellos estados que reacomodan su economía y leyes según el gusto y la conveniencia de los exclusivos intereses de la gran potencia del norte.

Entre los más perspicaces de los salvadoreños se genera entonces la interrogante. Cuál será la estrategia que piensa emplear el nuevo gobierno para cumplir con la promesa que justifica la razón de ser del FMLN: anteponer una détente al neoliberalismo económico que al menos ideológicamente ha sido derrotado por la intelectualidad progresista del mundo entero, entre otros, por Noam Chomsky, el Nóbel de economía Paul Krugman, y el autor de la obra de economía política más importante de la última década, El Capital en el Siglo XXI, Thomas Piketty.

Si aceptamos que son precisamente las políticas del FMI, BM y BID; la dolarización de la economía, el tratados de libre comercio, el programa Asocio Público Privado, y los Fondos del Milenio, los principales ejes de penetración del neoliberalismo en el país, que el mismo FMLN ha denunciado antes. Y si nos definimos no como expertos, sino como simples ciudadanos con derecho a observar y comentar el hecho político, nos da la apariencia entonces que Salvador y su partido están como empeñándose en quedar atrapados en su propio laberinto.

La guinda de este feliz pastel es que Cerén perdona los errores de la Fuerza Armada durante la guerra civil; y desaprueba a la Fiscalía General en su intento por investigar la implicancia del instituto armado en el trasiego de armas al crimen organizado. La fuerza armada retribuye el gesto aceptando sin chistar, a Cerén como comandante en jefe, y los militares en retiro implicados en la cuestionada contienda civil, otorgan su beneplácito a que el nuevo presidente reciba el bastón de mando. “Ya no hay guerrilleros, sólo ciudadanos”, dicen.

Pablo Perz


Kommentera

Fyll i dina uppgifter nedan eller klicka på en ikon för att logga in:

WordPress.com Logo

Du kommenterar med ditt WordPress.com-konto. Logga ut / Ändra )

Twitter-bild

Du kommenterar med ditt Twitter-konto. Logga ut / Ändra )

Facebook-foto

Du kommenterar med ditt Facebook-konto. Logga ut / Ändra )

Google+ photo

Du kommenterar med ditt Google+-konto. Logga ut / Ändra )

Ansluter till %s


juni 2014
M T O T F L S
« Maj   Jul »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30  

%d bloggare gillar detta: