04
Jul
14

La tragedia humanitaria recrudece y multiplica en El Salvador

En sus estratos bajos, El Salvador como conglomerado social es sinónimo de trauma, terror, hambre, sed, denutrición, desesperanza, depresión anímica, en fin; sinónimo de tragedia humanitaria.

Resulta de lo más extraño que habiendo, los intelectuales más prestigiosos del ámbito nacional e internacional, identificado al sistema económico social imperante, como el causante de la tragedia humanitaria que pende sobre las grandes masas desposeidas de nuestro país, ninguno de los políticos de “izquierda” o derecha se ven dispuestos a colocar en la agenda del debate, alguna medida encaminada siquiera a reformar el orden neoliberal o hacerlo más humano.

Está harto demostrado que el neoliberalismo, adoptado como sistema por los gobiernos areneros y ratificado por el gobierno anterior y por el actual, es el responsable del masivo desempleo; empleo precario que se impone a la clase trabajadora, con el oligárquico propósito de provocar una mayor y más acelerada concentración de las riquezas producidas por los salvadoreños todos, en pocas manos.

Esta vía elegida por oligarcas y políticos de ir a una mayor concentración del capital por la vía del masivo desempleo y la mayor reducción posible del gasto social; y de la exensión fiscal a los poderosos, provocó que durante los gobiernos areneros los estratos bajos de la clase media cayeran en la pobreza; los pobres fuera despeñados a la miseria, y los que ya vivían en la miseria, no tuviesen otra salida que el pandillerismo para poder sobrevivir.

He aquí la explicación del porqué aquellos antiguos bastiones de la clase media baja, como la colonia IVU, la Zacamil, la Popotlán, etc… son ahora superpobladas zonas marginales gobernadas por las maras.

Es ésta otra razón más para afirmar con toda autoridad que el sistema neoliberal, que el nuevo gobierno se ha comprometido a continuar, es el responsable del fenómeno pandillero y delincuencial, masificado.

Resumimos así pues que la tragedia humanitaria que vive El Salvador: desempleo, empleo precario, hambre, sed, desnutrición, fracaso escolar, analfabetismo, pandillerismo, delincuencia, alcoholismo – drogadicción, crimen organizado, asesinato; homicidio…. Todo esto de forma masiva; es consecuencia directa del orden neoliberal a que nos obligan tanto oligarcas y políticos criollos, como el Estado norteamericano, a través de engañosos tratados como el libre comercio, asocio público privado, la dolarización de la economía, los Fondos del Milenio…

En tanto pues, políticos y líderes honestos (que debe haberlos), o el pueblo llano, no decidan tomar este toro por los cuernos, en lugar de disminuír la tragedia salvadoreña no hará otra cosa que multiplicar su miseria y dramatismo.

En este marco, de repente, sin siquiera sospecharlo en pocas horas se nos ha revelado el último episodio de la interminable pesadilla que atormenta a este sufrido pueblo.
Son centenares de niños salvadoreños, guatemaltecos y hondureños (países en los que el neoliberalismo ha causado mayores estragos), que han recorrido centenares de kilómetros, arrostrado centenares de peligros mortales (no se sabe cuántos han sido violados, desaparecido o muertos por el camino), únicamente acompañados por contrabandistas y delincuentes tratantes de personas, hasta alcanzar el interior de la frontera de EEUU, desde donde con la característica impiedad de que hacen gala las autoridades norteamericanas, son deportados sin ningún miramiento, después de haber pasado un tiempo en campos de concentración que nada tienen que envidiar a Auschwitz.

Estos menores de edad, de regreso en sus países de origen, ante la total falta de oportunidades que gobernantes y oligarcas ofrecen a la juventud, se ven atrapados por una idea fija. Repiten insistentemente como un tétrico mantram: “volveré a intentarlo”.

Ellos ya saben, por experiencia propia, no porque se los hayan contado. Tal determinación es un reto a vida o muerte; una ruleta rusa de lo más tenebrosa. El remedio está en manos de oligarcas y políticos. Pero no hay remedio. De seguro lo volverán a intentar.
¿Qué salvadoreño de los estratos bajos de la población, podría negar que la tragedia provocada por el neoliberalismo en El Salvador, no hace otra cosa que recrudecer y multiplicar?

Por supuesto que oligarcas y políticos, lo niegan. “Los mercados y la economía, se regulan por sí solos” dicen, “Los gobiernos carecen del derecho y la capacidad de hacerlo. Todo intento en ese sentido empeora antes que remedia la situación”.

Se niegan, políticos y oligarcas, a regirse por estadísticas; por estudios elaborados por expertos en la materia.
En una de sus primeras declaraciones como gobernante, el actual presidente dijo a la prensa algo así como que: “… el desempleo no es tan grave en El Salvador…”

Matla Xochitl


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