20
Sep
14

Otra vez la rueda de caballitos

El día viernes 19 de septiembre circuló por las redes sociales un video de contenido atroz. Una muestra de la vorágine social en que están atrapados los países socialmente más violentos del mundo: Honduras, Guatemala, El Salvador.

En este video se ve un hombre joven sobre un camino, en las afueras de una casa de una zona rural de Colón (Honduras), a quien el consumo de alguna potente droga ha convertido en simio. El hombre ataca a una madre en presencia de sus tres hijos, dos niñas de unos tres o cuatro años y un crío de brazos. La mujer aprieta en su regazo a la criatura. El hombre, tomándola de los cabellos la somete, la obliga a inclinarse; le da puñetazos en la espalda, la bota al suelo y pretende estrangularla ante el espanto, impotencia y llanto de las dos pequeñuelas.

Quien capta en video la escena es uno de dos transeuntes que casualmente pasaban por el lugar e impidieron que el hombre estrangulara a su víctima.
Ante la intervención de los transeuntes, el hombre desiste de su objetivo, toma a una de las niñas por el brazo como si fuera una muñeca de trapo, la arrastra por un suelo pedregoso, la estrella contra las rocas y la golpea hasta fracturarle un fémur.

Se trata de su ex compañera de vida y de sus propios hijos. Denunciado el hecho será capturado más tarde por la policía y conducido ante la justicia.
Escenas como ésta son habituales también en Guatemala y El Salvador. En este último país, en término de dos semanas, aparte de los alrededor de 12 homicidios diarios que ocurren, han muerto dos chiquitines, vapuleados por sus propios padres.

Esta misma semana se ha echado a andar en El Salvador, al Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana, que es una agrupación gubernamental auxiliada por la ONU, la Unión Europea y la OEA, cuyo cometido sería encontrar una solución teórica al estado de endémica violencia que se ha vuelto crónico en el país, golpea a la población más desprotegida y mantiene semiparalizada a la pequeña y mediana empresa, dicho sea de paso, las mayores generadoras de empleo.

Este Consejo de Seguridad es un viejo, dos veces fracasado, conocido en El Salvador. Nació en los últimos gobiernos areneros y en el gobierno Funes, por su ineptitud pasó al baúl de los recuerdos.

El tercer intento que se hace hoy, en el marco del gobierno de Sánchez Cerén, de revivir tal entidad, probablemente será el tercer fracaso.
¿Porqué?

Porque no muestra alguna novedad respecto de sus similares que le antecedieron, ni en su método, ni en su contenido. En definitiva nadie sabe cuál es su papel, más allá de lo deliberativo. Esto es como un consejo de ratones en el que ninguno de ellos se atreve a colocar el cascabel al gato.
¿Porqué?

Porque nadie en ese Consejo se atreve a poner en claro que la violencia delincuencial, social y pandillera no son causa, sino consecuencia de la estucturación social y económica que vive El Salvador.

Una estructuración en que banqueros, empresarios y políticos se apropian de la mayor plusvalía posible generada por el pueblo trabajador; en su propósito, obligan a la pobreza extrema a las grandes mayorías, degradan sin miramiento alguno la naturaleza; y encima de esto se niegan a tributar lo justo a las arcas del Estado.

¿Qué papel juega entonces la ONU, la OEA; la UE, en este embrollo?
Organismos internacionales como la ONU y la OEA; los voceros de la UE, juegan el papel de guardianes de la globalización y el neoliberalismo de la economía. Su rol es precisamente invalidar tesis como la arriba expuesta y postular lo contrario, porque para la feliz globalización y neoliberalismo de la economía se requiere liberar de toda culpa a banqueros, empresarios y políticos (oligarquías). Ya que en este propósito se requiere además que las oligarquías se consoliden como detentoras del poder económico y ceda a ellas, el Estado, su papel monopolizador del poder político y de la violencia coercitiva (ejército y policía).

La vía propuesta por la globalización y el neoliberalismo en cuanto a la solución de la problemática social, es liberar al gran empresariado de tributar al Estado. Sustituir esta obligación por algo que llaman “responsabilidad social de la empresa”. Esto es, otra versión de la Caridad religiosa. Se trata esta vez de una caridad empresarial. De convertir las tasas impositivas del Estado en limosna caritativa.

En otras palabras, la problemática social y ambiental de los países, se resolverá de acuerdo a cuánta limosna estén dispuesto los empresarios a aportar a ello.

Esta es la razón por la que vemos ahí a los nuevos empresarios de este panorama, regalando computadoras a los escolares, o fumigando comunidades para espantar de ellas el Aedes Aegypti. En cuanto no sean ley de la república, los paquetes escolar y agrícola no serán otra cosa que regalitos de limosna.

Es pues en el marco de cómo la globalización y el neoliberalismo entienden los orígenes y soluciones de la crisis social, que se nos propone la convivencia sociedad–pandillas; diálogo y negociación con el Viejo Lin y el Chino Tres Colas.

Desde el punto de vista humanitario es innegable que tanto autoridades gubernamentales como la sociedad civil no deben negarse al diálogo hasta con el más irredimible criminal; puesto que como ya hemos dicho, la criminalidad no es causa, sino consecuencia de la estructuración socio-económica a que se nos obliga.

Pero desde el punto de vista práctico no debemos esperar alguna solución producto de dialogar con jefes pandilleros, puesto que las pandillas no obedecen a una línea de mando piramidal o vertical. Hasta nuestros días, nadie, ni siquiera los mismos jefes pandilleros son capaces de sospechar el sentido del mando y la subordinación o fidelidad al mando pandillero. Y por esto se hacen llamar maras, porque en última instancia son como la marabunta, un hormiguero revuelto y furioso que en el auge de su paroxismo de violencia criminal, no reconocen otra autoridad que el propio yó sediento de sangre.

De modo pues que, los sucesivos consejos de seguridad ciudadana que vienen y se van del panorama salvadoreño, son como las ruedas de caballitos (*), que no nos llevan a ninguna parte.

(*) “Rueda de caballitos”, salvadoreñismo: tiovivo o carrusell de caballitos.
Ahned Goliath

El link del video:
http://www.lapagina.com.sv/internacionales/99309/2014/09/18/Capturan-a-hombre-que-golpeo-a-su-mujer-y-fracturo-a-su-hija-de-cuatro-anos


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