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Optimismo entre los malthusianos

Carlos Marx (1818 –1883) propone a la humanidad la vía de la solidaridad para garantizar su sobrevivencia, entre otras razones, a consecuencia que antes de él el economista británico Thomas Malthus (1766-1834) ha propuesto el camino contrario (la insolidaridad), con el mismo objetivo.
Malthus vive atormentado por la idea que al contrario de los oligarcas, los pobres se multiplican como cobayas y acabarán devorando los recursos alimenticios disponibles para los británicos todos. Advierte, que tal fenómeno sucede a escala mundial.

Enuncia el economista británico el supuesto que la población de pobres aumenta en progresión geométrica (1x2x4x8x16x32…), mientras que la producción de alimentos crece en progresión aritmética (1+1+2+3+4+5…), en consecuencia, predijo, la humanidad habría de extinguirse, por hambre, a más tardar el año 1880.

Fue Malthus quien acuñó peyorativamente el término “paternalismo”, para referirse a la política laborista de, ayudas económicas a los obreros para reforzar sus miserables salarios. Para Malthus era preferible que el hambre, el frío, la sed y la insalubridad se encargaran de diezmar el número de pobres. Los laboristas más inteligentes que él, ayudaban a los obreros a no morir de ese modo, para evitar que la creciente industria británica cayera en crisis de carencia de mano de obra.

Tanta fue la influencia de Thomas Malthus en el Estado Británico que la Cámara de los Lores proclamó la “Ley de Pobres” en 1834. Una ley diseñada para forzar a los pobres a emigrar fuera de las fronteras del Reino Unido, o a trabajar dentro de esas mismas fronteras por salarios más bajos y a vivir con la mínima cantidad de alimentos posible.

El Estado salvadoreño, los diputados, sin necesidad de dar forma a una ley tan evidente, utilizando métodos más depurados someten a los pobres del país a lo mismo que el Reino Unido en 1834.

Malthus temía que la política laboristas de ayudas a los pobres, provocara el aumento indetenible de gastos y debilitara de tal manera las cajas de fisco hasta provocar la bancarrota económica del Estado.

Por el contrario Carlos Marx llega a descubrir que el fenómeno de la sobrepoblación de pobres no se debe a su capacidad reproductiva, sino a la injusta distribución de las riquezas de la nación, a que la clase patronal se apropia totalmente de las plusvalías (*) producidas por los trabajadores, y dedica una miserable parte de esas plusvalías a pagar salarios y a contribuir a las cajas del fisco. Por su parte los socialdemócratas descubrieron que de esta forma se anula el poder adquisitivo de la población mayoritaria, en consecuencia se debilita tanto el mercado interno de la nación, de modo que la pobreza se convierte en pandemia.

En su modo de entender el fenómeno humano, los partidarios de Thomas Malthus y él mismo, depositan su fe, a fin de disminuir el número de pobres, en las guerras, las pestes, en las grandes catástrofes de la naturaleza; en la acción represiva y genocida de los estados nacionales.
Desde la caída del muro de Berlín y de la Unión Soviética, los malthusianos de nuestra época nos aparecen hasta en la sopa, mostrándose en plena ofensiva.

De este modo, los Bush entrenando terroristas (Bin Laden + talibanes+ Al Qaida…), para luego desencadenar guerras artificiales (Torres Gemelas, Afganistán, Irak, Siria, Sudan, Somalia…), guerras en las que los pobres se matan entre sí.
También se nos muestran los Putin, los Lavrov, los Merkel, los Hollande, los Cameron… recapitulando guerras imperiales de conquista, por la misma vía: pobres matando pobres y viceversa.

Como se verá pues En El Salvador los malthusianos han abundado siempre en el aparato del Estado, en los partidos políticos y en las gremiales empresariales.

Los desfalcadores de las arcas del Estado como Carlos Perla y Guillermo Maza son típicos malthusianos que se enriquecen a costa de empobrecer más y más al pueblo salvadoreño.

También son malthusianos los legisladores que elaboran leyes que facilitan la tarea a los Perla; a los Maza. Y los abogados que los defienden; los jueces que les absuelven o les endulzan la pena, si estos típicos delincuentes de cuello blanco son llevados ante los tribunales.

El colmo del malthusianismo es Francisco Flores y el Instituto de Estudios Políticos del partido ARENA. De muchos millones donados por Taiwán a la gente pobre de El Salvador, se apropiaron una parte y otra la dedicaron a la campaña política que llevó al poder a Antonio Saca.

¡Desvergüenza más grande! Se dijo que al dejar la presidencia Francisco Flores, estaba destinado a convertirse en un Tanque de Pensamiento. ¡Pero hombre! Dedicarse a pensar en la mejor forma de robar a los pobres a fin de empobrecerlos más y la miseria los haga perecer, no es ningún mérito para un expresidente!

Y si los marxistas, desde la caída del muro de Berlín y la Unión Soviética no dicen “esta boca es mía”, y muchos de ellos como en El Salvador han corrido a abrazar el capitalismo y a remozar las carcomidas estructuras del viejo orden; para los malthusianos sin embargo no hay razón para el pesimismo en su constante conspiración contra los pobres del mundo. Esta vez han puesto su fe y su constante bregar en favor del virus del Èbola, que como el Sida, el Dengue y el Chikongunya , ha abandonado su Africa natal para extenderse a los cinco continentes.

La razón del optimismo malthusiano en favor del Ébola se debe a que, como el Dengue y el Chikonkunya, este virus ataca preferentemente a la gente pobre, a los que carecen de agua suficiente para el baño diario y lavar su ropa por lo menos una vez a la semana.

Y si en la Europa del siglo XIV la bacteria Yersinia pestis (Peste Negra o Bubónica) fue capaz de reducir la población en un tercio de su totalidad, esperan los malthusianos de hoy, con gran optimismo, que las fuerzas unificadas del Dengue, el Chikonkunya, el Sida y el Ébola, en perfecta sintonía puedan duplicar o triplicar su eficacia en la gran tarea que aflije a los herederos de Thomas Malthus: eliminar a los pobres que se reproducen como cuyos y comen como chacuatetes.

De este modo, calculan nuestros queridos malthusianos. Se salvará la humanidad. Ellos nadarán en la abundancia y comiendo de a gordo.
***
***

(*) … Y aconteció que descubre Carlos Marx el mecanismo por el cual la clase patronal se enriquece en la misma proporción que los trabajadores empobrecen. Sucede que los patrones se apropian del mayor volumen posible del valor del trabajo producido por los obreros (plusvalía), y les ceden a éstos tan sólo una mísera parte en calidad de salario.
Ahmed Goliath


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