22
Feb
15

Aquelarre electorero y señales en el cielo

Por suerte estamos ya ante la recta final de otro más de los insalubres aquelarres electoreros con que nos tortura la clase política en El Salvador, con demasiada frecuencia. De nuevo se han dado los políticos criollos a la tarea del enjuague bucal con la palabra “cambio”. Retrocedamos un poco en el tiempo. Si intentásemos un resumen de los costos materiales y humanos del conflicto armado en El Salvador, podríamos recurrir a una sola palabra: “cambio”. Dicho de otro modo, este pueblo aceptó el reto al sacrificio a que llamaban los dirigentes “revolucionarios”, llevado por la esperanza de un cambio positivo, visible y tangible, en el marco de la miserable vida a que nos obligan los detentores del poder político y económico.

Quien escribe no es de los que se preguntan ¿valió la pena? Toda lucha hacia la liberación de los esclavos, aunque fracase, vale la pena. El resultado de la lucha en El Salvador no fue cambio alguno, sino, cierta semilla, o la renovada esperanza de cambio. Esta semilla fue depositada en el sustrato de ciertas nuevas instituciones que cobraron vida, consecuencia de los Acuerdos de Paz. Resultó obvio durante los veinte años de gobiernos areneros, que ese sustrato institucional carecería de la humedad y fertilizantes necesarios para que la semilla germinara. Así sucedió en efecto.

Con la llegada del primer gobierno efemelenista al poder, hubo júbilo general entre las masas empobrecidas. Cundió la sensación de que por fin el ansiado “cambio” sería una realidad. Éste cobró forma, entre otras cosas, en un vaso de leche; paquete escolar, paquete agrícola; de una promesa volando con alas de cucaracha: pensión vitalicia de $50:- mensuales para la tercera edad; y de otro tipo de pensión para los lisiados de guerra. Da la impresión que el “cambio” así entendido se comporta como un pequeño meteoro que se desintegra a medida que surca el espacio. ¿Porqué? Bueno! A pesar de la recién parida “Ley de Protección Social” andan por ahí todavía grupos de lisiados de guerra de ambos bandos, quemando llantas y obstaculizando el tráfico vehicular, para presionar al segundo gobierno efemelenista a que cumpla su compromiso con ellos! Y si fuésemos capaces de hacer una exaustiva revisión de la eficacia de los paquetes escolar y agrícola, estaríamos ante una maltrecha nave que hace agua por los cuatro costados.

El gobierno afirma (sin estadísticas) que durante los gobiernos efemelenistas se ha reducido, significativamente, la pobreza extrema. El PNUD (estadísticas en mano), demuestra lo contrario. Para los salvadoreños concientes de los verdaderos cambios que el país necesita (estructurales), el vaso de leche y demás resultan una nimiedad, puesto que para nada afecta las injustas estructuras a que oligarqias y políticos obligan a este pueblo. La tendencia del partido gobernante es, no obstante, maximizar. Al vaso de leche, a los paquetes y a la endeble promesa de pensiones, califica con el pomposo adjetivo de “proceso de transformaciones”.

Para ser justos, hemos de reconocer que estamos siendo testigos de el surgimiento de cambios de mayor relevancia y consistencia que la aparición en escena de los famosos paquetes. En ésto hay notable particularidad. No son cambios impulsados por el partido gobernante, sino por elementos de la sociedad civil y funcionarios independientes. Estamos hablando de cambios en la esfera política como son, la tendencia a la despartidización de la institucionalidad del Estado, en materia democrática; en materia de elección de diputados el “voto cruzado”; y en lo referido a la administración municipal, la plural conformación de consejos municipales.

“Voto cruzado” significa el derecho del elector a votar por los (a su juicio), mejores candidatos al parlamento, independientemente que pertenezcan a diferentes partidos. Pareciera que el anterior concepto es una aportación salvadoreña a la política global. No cuento con antecedentes que tal cosa suceda, ni siquiera en democracias avanzadas como las europeas del norte. Me parece además que ello es resultado que particularmente en El Salvador los electores se han dado cuenta que la frontera entre izquierda y derecha, se ha difuminado.

El partido gobernante olvidó la palabra “revolución”; su principal tarea es conformar un nuevo grupo de poder económico y político de características oligárquicas. La llamada “izquierda” ha sido absorbida por el sistema, con lo que la totalidad del espectro político es ya una sola derecha. En este marco, gracias al concurso de ciudadanos pertenecientes a la sociedad civil (Félix Ulloa), y funcionarios sin partido (magistrados de la Sala de lo Constitucional), que interpretaron de manera justa las aspiraciones del electorado, surgió a la luz el “voto cruzado” Esto es, ante la ausencia de fronteras ideológicas entre los partidos en contienda, se abre al elector la posibilidad de llevar al poder los supuestos mejores hombres y mujeres de todo el espectro.

Los “consejos municipales plurales” se implementarán en todo el país a partir de las elecciones en ciernes. Esto es: de acuerdo al porcentaje de votos captados a su favor, en las elecciones municipales, tendrán derecho los partidos, a pasar a formar parte del consejo municipal, independientemente que el alcalde elegido pertenezca a diferente agrupación política. Pero la política es el reino de las paradojas. De las tres iniciativas arriba mencionadas en favor de la democracia (despartidización institucional; voto cruzado y consejos plurales), acepta el partido gobernante únicamente los consejos plurales, y rechaza las otras dos.

No son pocos quienes interpretan esta actitud, como la muestra que en en el giro ideológico de 90 grados evidenciado por el partido en el poder, se ha vuelto esta agrupación, reaccionaria tanto en materia de cambios, como en materia de democracia. La actual coyuntura nos revela con contundecia que la real esperanza de “cambio” ha dejado de gravitar alrededor del FMLN, desplazándose hacia la sociedad civil y funcionarios estatales independientes sin filiación partidaria.

Las encuestas nos indican que el resultado de las elecciones para alcaldes y diputados será, un gran bloque de derecha liderado por el FMLN, por un lado; y por el otro un ARENA solitario, diezmado, debilitado, entrando a todas luces en el principio del fin de su execrable reinado.

Quienes creen en supersticiones dicen ver dos claras señales en el cielo:

Primera. En tanto Oscar Arnulfo Romero es elevado a la santidad, quienes celebraron su asesinato se muestran francamente camino a su debacle final. Segunda. Mientras en Cuba Fidel Castro apasiblemente y colmado de glorias se convierte en venerable anciano; en El Salvador, Francisco Flores que un día intentó hacerle sombra, se hunde inexorablemente en sus propias inmundicies.

Urías Eleazr


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