08
Sep
15

Combatir fuego con gasolina

Refiriéndose al resultado de constantes enfrentamientos que suceden en El Salvador entre pandilleros, por un lado; soldados y policías por el otro, el diputado y vicepresidente del parlamento Guillermo Gallegos declara “Si el porcentaje de muertos, en su mayoría son terroristas, es beneficio para el país”. Inmediatamente se agenció el respaldo de diputados de todas las fracciones parlamentarias, entre ellos, el efemelenista Misael Mejía. “… En ese sentido respaldo al diputado Guillermo Gallegos”, aclaró.

Otras veces Gallegos ha dicho que le da alegría cada vez que un pandillero es muerto de forma violenta. Se muestra férreo impulsor de la pena de muerte, en fin…

La mentalidad homicida del vicepresidente parlamentario es conocida ya en el ámbito nacional, el fenómeno es que, consecuencia de la tendencia mostrada por Gallegos, otros diputados de diferentes fracciones pero de la misma mentalidad, se atreven a salir del armario para conformar una suerte de barra que se ocupará de lanzar vivas cada vez que caiga un pandillero bajo las balas de policías y soldados.

Se supone que el papel de un diputado es entragarse al análisis profundo que le permita argumentar y debatir con contundencia tendiente a generar las mejores leyes encaminadas a la solución de la problemática.

Ya se ha dicho con razón, a todos los niveles y en todos los sectores de la vida nacional, que el problema de la violencia pandillera es de complejidad tal que la sola represión, en lugar de encaminarnos a una solución, nos adentra en un tunel cada vez más oscuro sin esperanza de que aparezca al final, algún rayo de luz.

En la actitud del diputado Gallegos y en quienes le hacen barra, vemos sin embargo la tendencia de transformar la violenta problemática salvadoreña en una suerte de siniestro deporte en el cual aplaudimos los tantos a favor de nuestro equipo, y nos llenamos de pesar ante alguna anotación del equipo contrario.

Conociendo la calidad moral de nuestros diputados, no sería absurdo esperar que pronto comienzen las quinielas entre ellos, apostando en metálico, cuánto será el número de bajas que el equipo contrario sufrirá durante determinado período.

La violencia pandillera no tiene solución de otra manera que el Estado acometa sobre las causas estructurales, es decir, atacando la desigualdad, la exclusión social y el desempleo. Algo de lo que se balbucea muy tímidamente entre los políticos y los detentores del poder económico. Razones hay varias. Mencionemos únicamente dos. Una de ellas es que hay gente muy poderosa como los vendedores de armas y de seguridad privada, quienes han encontrado la manera de enriquecerse utilizando como materia prima el estado de violencia que priva en El Salvador. Este tipo de “empresarios” han gozado del apoyo fundamental de gobiernos areneros y efemelenistas, para seguir funcionando.

Otra razón es que no hay otra forma más efectiva de financiar el combate a la marginación social, que a través del sustancial incremento de la carga tributaria a los detentores del poder económico, es decir, a los más ricos de entre los ricos de este país.

No es de dudar que al interior de las pandillas hay fiesta, regocijos y premios cada vez que matan un policía, un soldado o cualquier otro que ellos consideran enemigo.
El hecho que diputados del parlamento tengan la misma actitud, complica y nos aleja más de una solución política, pues con ello tales diputados se rebajan al mismo nivel de conducta de la delincuencia. De esto se derivan dos consecuencias principales.

La primera es que la delincuencia pierde aún más respeto y credibilidad a las instituciones del Estado. Lo otro es que tales diputados dejan de ser parte de la solución, y pasan a formar parte del problema.

Tampoco es imposible que los diputados que hacen barra a Gallegos, y Gallegos mismo, tengan depositados sus intereses en el negocio de ese grupo de lúgubres “empresarios” que se enriquecen utilizando como vía la inseguridad y la violencia, el permanente baño de sangre que sucede en nuestro país.

De ahí que los salvadoreños deberíamos dedicarnos a devanarnos los sesos en busca de una iniciativa y acción ciudadana que impida que gente tan vulgar y descarada, utilice su condición parlamentaria para hacer gala de convicciones homicidas so pretexto de combatir la delincuencia. Esto es, en el marco de nuestra problemática, combatir fuego con gasolina.

Urías Eleazr


1 Response to “Combatir fuego con gasolina”



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