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Formar parte del problema; no de la solución

Circuló en las redes la semana pasada un video en que un par de soldados que patrullaban calles de San Salvador, detienen a un joven estudiante y lo someten a todo tipo de vejaciones, insultos y maltratos, por el único motivo que el joven lucía un piercing en el labio superior.

Al final del acto, el joven se humilla ante sus maltratadores, se arranca el piercing del labio y se los entrega.

El piercing es una moda global con la cual los jóvenes pretenden demostrar su descontento por un orden social que los descrimina de toda oportunidad de progreso.

Esto hacían los soldados frente a los transeuntes de paso por la calle y ante la cámara de un periodista y se mostraban orgullosos de su acción. En su fuero interno ellos creían hacer lo correcto de acuerdo a la educación y trato a que son sometidos ellos mismos por parte de sus superiores, al interior de los cuarteles.

El joven venía de amenizar musicalmente un acto público protagonizado por el presidente de la república Salvador Sánchez Cerén, quien ha tomado partido en el sentido de volcar al ejército a la calles con el pretendido objetivo de anteponer una détente a la violencia social que ha hecho de nuestro país, un modo de vida.

El acto protagonizado por los soldados demuestra sin embargo que el efecto de sacar al ejército a las calles, en lugar de contribuir a contener la violencia social, la incrementa.

¿Cuál será la actitud de el joven maltratado por los soldados ante las autoridades gubernamentales en el futuro?

De seguro será una actitud negativa. Los soldados representan al gobierno y él venía de facilitarle las cosas al gobierno.

Estamos ante la recapitulación del dicho: “mal paga el diablo a quien bien le sirve”

Será entonces la solución que hay que dejar la labor de la seguridad pública únicamente a la policía?

Según el cáncer ha avanzado y hecho múltiples metástasis en este país, no es ésta tampoco la solución, pues la calidad humana, la educación y la preparación para ejercer el oficio por parte de la institución policial, no se diferencia mucho de la condición de los soldados del ejército.

¿Cuál es entonces la solución?

De acuerdo a la filosofía dialética, soluciones pueden haber muchas. Quizás la más lenta y a largo plazo sería la de que el oficio de policía debería concedérsele a quien además de la preparación técnica demuestre buenas notas en cuanto a derecho y relaciones humanas. Lo mismo debería exigírsele a los soldados que se manden a patrullar las calles.

Y ¿cuáles son la complicaciones que puedan presentar las posibilidades de solución?

La principal complicación de la problemática social en El salvador, es que los antiguos comandantes “revolucionarios” cesaron de cuestionar al sistema desde el punto de vista estructural, se incorporaron a él y se dedican actualmente a millonarios negocios.

Al asimilarse al sistema, los antiguos “jefes revolucionarios”, pasaron a formar parte del problema, en lugar de formar parte de la solución.

Matla Xochitl


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