09
Jan
16

Habemus Fiscal General!

2016 fue inaugurado en El Salvador, según datos periodísticos, a razón de un homicidio por hora durante tres días.

En las primeras horas del año, un perro vagaba por las calles de Jiquilisco con un cuchillo incrustado en el cráneo. En Chalatenango, mientras tanto, otro perro, huesped de un puesto policial, era atacado a machetazos, por desconocidos malhechores, dejándole al escubierto partes del esqueleto.

En resumidas cuentas, en medio del fragor del coheterío con que se recibe el año nuevo, se lanzó la delincuencia a reconquistar para El Salvador, el dudoso honor de ser el país más violento y peligroso para el ser humano de todas las edades, incluso por sobre aquellos que se encuentran formalmente en guerra.

Mientras tanto, según las mismas fuentes de datos, a los parlamentarios salvadoreños, pasada la consabida suntuosa piñata de bonos, premios y regalos navideños, sorprendió el nuevo año, organizando la licitación anual que lanzan a los más lujosos hoteles, confiterías y panaderías del país, a fin de garantizar el suministro de alimentos, antojitos y meriendas que gozarán a lo largo de 2016, lo cual se calcula en varios millones de dólares.

Pero no es ésta la única con que los legisladores comienzan el nuevo año. También preparan nueva licitación dirigida a aseguradoras internacionales, con el propósito de sustituir el antiguo seguro de vida y enfermedad que les cubre, cuyo contrato queda sin efecto a partir del año nuevo. Este seguro asciende a $6.5 millones de dólares, es de carácter privado a favor de cada cada uno de los diputados, pero pagado con el dinero de los contribuyentes. Otra versión de “socializar costos y personalizar beneficios”.

Alrededor de la investigación periodística acerca de la suntuosa vida de los diputados a costa del esmirriado erario público, resultan indicios que el mismo estilo de vida priva en las cúpulas administrativas de ministerios, entidades autónomas y semiautónomas de El Salvador.

El stablishment salvadoreño dice representar los intereses y la cultura de la clase trabajadora. Tal paradoja nos obliga a plantearnos las preguntas de rigor:

1- ¿Porqué en lugar de acojerse a un multimillonario seguro que sangra gravemente la magra economía del país, a favor de aseguradoras extranjeras, no se acogen los “padres de la patria” al Instituto Salvadoreño del Seguro Social?

Seguramente porque están concientes que la seguridad social es mucho más justa y benigna, fuera del país que dentro de nuestras fronteras.

2- ¿Porqué en lugar de enriquecer con dineros estatales, a los propietarios de grandes hoteles, panaderías y confiterías, no eliminan, los asambleistas de su agenda,  las pantagruélicas comilonas y se limitan a llevar al trabajo una sabrosa portaviandas de su casa y calentarla al microondas como hacen los empleados más humildes?

Se dirá que este sistema ha sido instaurado por los gobiernos anteriores y que no existen los votos suficientes para cambiarlo.

En tal caso la actitud de un revolucionario es abstenerse de participar en semjantes aquelarres y denunciar ante el pueblo el despilfarro.

Tratemo de echar una mano al Poder Ejecutivo, en cuanto a la urgente necesidad de liquidez que tiene este órgano:

Si se lleva a cabo una eficaz campaña para que los diputados y las cúpulas administrativas eliminen de sus programas de trabajo, las grandes comilonas, los multimillonarios seguros; las orgías navideñas; fin de año, y se transfieran en cambio los fondos a despilfarrar, al presupuesto general de la nación, podría en esto el Ejecutivo, recaudar unos $20 millones de dólares anuales.

Pero volvamos al tema inicial en el que los antisociales de El Salvador y la incapacidad gubernativa nos conducen nuevamente a ocupar el podio de el país más violento y peligroso de mundo.

Reparemos acá que el presidente de Estados Unidos, ante las recurrentes masacres en perjuicio de la sociedad civil, se encuentra enfrascado en una campaña para convencer a la sociedad norteamericana sobre la necesidad de una ley que restrinja severamente el comercio, portación y uso de armas de fuego en territorio de Estados Unidos.

Obama, sabedor que se ha involucrado en una batalla de antemano perdida, con lágrimas en los ojos sentenció en su mensaje de año nuevo: “… El lobby que cabildea en favor del armamentismo de la sociedad, podrá tener secuestrado al congreso; pero no podrá secuestrar a los Estados Unidos de América”

En El Salvador, sin embargo, donde a partir del gobierno Funes se viene reafirmando como un país que sacrifica sus propios intereses, en favor de Estados Unidos, no hay un solo político que llegue a plantear que la liberalización del comercio, portación y uso de armas de fuego, sea un factor contributivo a la matanza de salvadoreños, que a diario imponen la delincuencia, y también los cuerpos armados estatales.

El hecho es que, habiéndose desatado la guerra antipandillas, el salvadoreño de a pié es colocado en el cruce del fuego entre las partes enfrentadas.

Lo otro es que a pesar que está a ojos vista la intensa actividad del narcotráfico en el país, ni la inteligencia salvadoreña, ni la estadounidense que opera desde Comalapa, han sido capaces, en el último año, de atrapar uno solo de los peces gordos. Tampoco se sabe qué camino toman la droga y las armas incautadas por las fuerzas gubernamentales a los delincuentes.

Corolario: no hay a la vista que el año que recién comienza vaya a traer un poco de alivio a la angustiada sociedad civil de El Salvador. Lo que sí se promete es una versión aumentada de “más de los mismo”:

Más asesinatos, más balas perdidas, más asaltos a los usuarios del transporte público, más extorsiones; más inoperancia estatal; más desempleo y pobreza extrema; y sobre todo más orgías y despilfarro en el seno del parlamento de los diputados y las cúpulas institucionales del país.

 

Habemus Fiscal General!

Ha sucedido, no obstante, en el marco de este umbrío panorama de nuevo año, un signo esperanzador. Luego de largas semanas de intensos enfrentamientos, estiras, encoges, zancadillas, codazos y trifulcas al interior del órgano legislativo, las diferentes bancadas eligieron por unanimidad, al Fiscal General de la República, poniendo fin de este modo a la acefalía de el ministerio público.

Los períodos de acefalía de la Fiscalía General sobrevenidos cada fin de período, a causa de las riñas diputadiles, contribuyen en gran medida a aumentar el pesado lastre de la mora judicial que caracteriza nuestro sistema de justicia, así como a la exacerbación de la delincuencia.

Aunque accidentada la elección del Fiscal Duglas Meléndez (de aceptables credenciales y al parecer, no contaminado de partidismo político), es otro signo esperanzador, pues podría significar que los partidos políticos, comienzan a interesarse por la postura de la sociedad civil en cuanto a que, la despartidización de las instituciones del Estado, es la vía para adecentar el execrable juego político de nuestro país.

Pablo Perz

 

 

 

 

 

 


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