28
Feb
16

El Salvador. La desesperada lucha por el agua

Entre muchas otras, conlleva el sistema económico social a que se ve sometido El Salvador, la perversidad de conducir al pueblo al matadero, con un discurso de progreso y desarrollo.

Paradógicamente, la empresa privada, históricamente responsable de la debacle en que se encuentran hoy día, los recursos hídricos del país, disputa apasionadamente y feroz, palmo a palmo al pueblo pobre, las pocas aguas utilizables que van quedando para que los salvadoreños puedan sobrevivir.

Los mantos acuíferos del país, otrora abundantes y llenos de vida han disminuido hasta en un 70% a consecuencia de las “vías de desarrollo” por donde nos han conducido los tradicionales detentores del poder político y económico.

El 70% de las aguas superficiales es inutilizable para cualquier uso humano. El principal caudal del país (Río Lempa), agoniza lentamente a causa de los innumerables y enormes afluentes de aguas negras que recibe.

El Estado salvadoreño se muestra desatendido de la evolución de la industria minera guatemalteca, situada en las cercanías de las fuentes primarias del Lempa, en territorio guatemalteco. Esa explotación minera amenaza con dar la estocada decisiva a la vida de nuestro mayor recurso hídrico, el cual, aún con el alto grado de contaminación que padece, es la principal fuente de abastecimiento de agua para consumo humano, incluso para la ciudad capital del país.

En este marco hay un gran porcentaje de la población salvadoreña que no recibe servicio de agua en sus viviendas, o reciben un servicio muy irregular. Estas familias se ven obligadas a invertir gran cantidad de su tiempo, energía y de sus magros ingresos economicos, para poder abastecerse comprando a vendedores, un agua cuya calidad es siempre incógnita.

Las reservas de agua menos contaminadas que van quedando al país son unos cuantos mantos subterráneos, entre los cuales se cuenta el de Nejapa.

Pero el amo y señor que parte y reparte el agua del manto de Nejapa tiene nombre y apellido. Se llama: Industrias La Constancia, fabricante de coca cola y otras bebidas carbonatadas. ILC es la rama salvadoreña de la transnacional SAB Miller.

Esta industria, cuyo nombre ha evolucionado con el tiempo, lleva muchas décadas de explotar los mantos subterráneos de San Salvador, pagando un precio por metro cúbico, por virtud del Estado salvadoreño, mucho menor del que paga el ciudadano común y silvestre. ¿Porqué razón? Porque además de significar fuentes de trabajo, es de las empresas que “conducen a los salvadoreños por la senda del progreso y desarrollo!”

Un somero estudio médico dietológico, podría poner en claro, sin embargo, que las bebidas elaboradas por Industrias La Constancia, para lo único que han servido es, como agentes contributivos a que la diabetes, sea una de las epidemias que atormentan a la sociedad salvadoreña.

Llegado el momento de multiplicar su volumen productivo, esta empresa tendió uno de sus tentáculos a Nejapa, en donde las autoridades municipales, a pesar que miles de habitantes del municipio, carecen de agua en sus viviendas, le concedieron derecho de explotación sobre el manto subterráneo, a fin de facilitarle fabricar bebidas nocivas a la salud del ser humano.

Industrias La Constancia ha, pues, estado por largos años mamando a dos tetas (Nejapa – San Salvador), los mantos acuíferos del país, en tanto miles y miles de salvadoreños carecen de acceso al precioso líquido.

Al parecer ni el Ministerio del Medio ambiente y Recursos Naturales (MARN), ni la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA), cuentan en su haber actualizados estudios, en cuanto a las condiciones en que se encuentran los mantos acuíferos que por décadas y décadas ha explotado Industrias La Constancia en San Salvador. Es posible que la misma industria haya detectado el agotamiento de esos recursos, puesto que dentro de sus planes para un futuro cercano están el cierre de operaciones de gran parte de la empresa en San Salvador, en cambio, ampliar sus plantas productora y extractora de Nejapa, lo cual le permitiría, según datos periodísticos, dar el salto de extraer alrededor de 40 litros, a extraer 70 litros por segundo del manto de Nejapa.

Por el momento, el MARN se ha mostrado renuente a conceder el permiso de ampliar la planta extractora de agua a La Constancia, porque según la ministra de esa cartera, contrariamente a lo afirmado por la empresa, el manto acuífero de Nejapa se encuentra peligrosamente sobrexplotado.

Pero el coqueteo y cabildeo ante el Estado salvadoreño por parte de la empresa en mención, se muestra intenso y apasionado.

De manera solemne, con toda pompa y nutrida participación de funcionarios estatales, se ha firmado, en días recientes en Casa Presidencial, entre ANDA e Industrias La Constancia, un convenio para llevar agua potable a 7 de un total de 21 comunidades que necesitan el servicio. Esto significa que de varios miles de habitantes del municipio de Nejapa que carecen del líquido vital, serán favorecidos apenas unos 1,500.

Mientras ésto sucede alrededor del manto acuífero de Nejapa, allá en el oriente del país, los habitantes de los alrededores de San Sebastián, Santa Rosa de Lima, aquejados de extrañas enfermedades, insuficiencias orgánicas y cánceres de diversa índole, esperan con paciencia jobiana, a que reviva algún día, el río que mató la industria minera, vertiendo en sus aguas grandes cantidades de cianuros y otras sustancias químicas con que trabaja esa industria.

El río San Sebastián era para esos pobladores, la principal fuente de agua.

Al momento de firmarse el convenio entre ANDA e Industrias La Constancia, dijo en su discurso el presidente de esa institución estatal: …hay que felicitar a la Constancia… Hay una concepción de beneficio social en este acuerdo

“… el agua es un derecho… “, expresó por su parte el presidente de la empresa fabricante de bebidas que están catalogadas a nivel mundial, como atentatorias para la salud humana.

“Hay agua suficiente para lucrarse de ella en Nejapa, pero para la población, solo hay unas gotas para beber”, según datos periodísticos, tituló en 2014 El Guardián, periódico londinense.

Antes hemos dicho que la lucha de la empresa privada por su derecho al agua de los salvadoreños, se muestra, despiadada, apasionada y feroz.

Froilán Sánchez

 

 


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