05
Jul
16

Del Verso tercero

 

El fuego encendido

Entonces …

… dejará un fuego encendido

en el tetón de la elevada montaña

en cuya cúspide

al lado este

cumple su castigo

el que sostiene sobre sus hombros

la cúpula celeste …

Volverá de nuevo hacia esos seres

que desde el alto cielo

se ven

como atrapados

en témpanos de ámbar.

Atestiguará

hasta dónde ha conducido

tanta noche callada

tanto silente desvelo.

Retomará de nuevo

el bullicio

a la calle;

ondearán otra vez las rojas banderas.

Despertarán de su obnubilado letargo

noches enteras

de sabor amargo.

Prestaban oídos a falsos profetas

que decían venir

de logias salvadoras

tan poderosas como secretas.

 

El karma

Era joven entonces. En el fragor del combate, empuñaba la espada con la mano izquierda. Cuando se rendía la izquierda, la empuñaba con la derecha; apuntaba a la muñeca de  sus enemigos. Cuando sus espadas caían al suelo, los degollaba sin piedad alguna. Ahora, entrado en años, sus adversarios atraviesan las barreras defensivas que les pone y llegan hasta él peligrosamente; debe entonces utilizar las dos manos para esgrimir la espada en posicíon correcta. Con  la derecha la agarra por la empuñadura; con  la izquierda por el extremo, asi detiene los embates de los que le atacan. Al paso de los años, mellan en él crecientemente los empujes. Ahora son ellos los que enfilan cada vez más, certeramente hacia las muñecas de él. Cuando sean alcanzadas por el filo, su espada caerá al suelo; acto seguido lo degollarán inmisericordes, tal como en su momento él hizo a ellos. Tal, el infinito karma de los señores de la guerra.

 

El otro dios de los simios

Antes del principio del tiempo

y al final del tiempo

solo existe la materia;

la materia densa;

la materia leve.

La materia es Dios.

El vacío no existe jamás.

La materia leve es el crisol

donde la materia densa, entre sí, choca.

De esta colisión surge el fuego.

 

De la cópula del fuego y la materia

nace la piedra y nace el agua.

El agua duerme su líquido sueño

tendida sobre su cama de piedra;

y como duerme desnuda

víene hacia ella el fuego y la copula.

De el ígneo ímpetu del fuego

y la húmeda respuesta del agua

nacen en el vitelio del mar,

lo anaerobio.

De la ardiente pasión

entre el fuego, el agua y su prole anaerobia

nace el aire, y después lo aerobio.

La prole aerobia se extendió

por los cuatro rumbos

para cubrir de verde

el alma pétrea del planeta.

Entre las innumerables ramas

del árbol aerobio

creció por fin

la rama de los simios.

En el simio

surge la conciencia,

surge el odio, el amor;

el pensamiento.

En el útero del pensamiento

nace otro Dios.

Viene a usurpar el lugar de aquél otro.

Establecer su tiranía de clérigos,

talvez eternamente;

o quizás solo

en cuanto

perciba el tiempo transcurrir,

la nebulosa ignorancia

de la mente de los simios.

 

Lobo Pardo


1 Response to “Del Verso tercero”


  1. 1 Sonia
    juli 12, 2016 kl. 4:14 f m

    Bravo Lobo!!!


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