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Nov
16

En la brega por salvar el planeta, el tiempo se agota!

La conmoción mundial provocada por el ascenso de la familia Trump a inquilinos de la casa blanca, no se debe al acceso de la extrema derecha al poder en los EEUU. No es la primera vez que accede; se debe a que el tiempo ha comenzado a correr en contra de quienes luchan “por un mundo mejor” y salvar de este modo al planeta de la destrucción con que le amenazan los grandes capitalistas, a partir de la desregulada actividad industrial, las guerras; la salvaje explotación de los recursos naturales y porque el enorme abismo de la desigualdad entre ricos y pobres se vuelve insalvable e irreversible.

Donald Trump presidente de los EEUU, significa un enorme y talvez definitivo retroceso en cuanto al esfuerzo de las naciones del mundo para evitar que el planeta tierra se vuelva inhabitable para el ser humano. Estamos ante la ingratitud de, en comparación al total de la población mundial, relativamente pocos pero sumamente poderosos capitalistas, para los cuales, el único sentido de la vida es el ilimitado enriquecimiento material a toda costa, y del mismo modo, el absoluto control del poder político.

Las promesas de campaña de Donald Trump son una sarta de absurdos e insultos a la inteligencia humana; y sin embargo a diferencia de otros similares a él que antes alcanzaron en ese país la primera magistratura, tiene Trump en sus manos toda la posibildad de llevar esas tenebrosas promesas a feliz término. Se debe a que el sucesor de Obama cuenta además con la mayoría republicana de ambas cámaras del congreso estadounidense.

Harta experiencia hay en el mundo en cuanto a que, en el congreso estadounidense no se congrega exactamente la sensibilidad humana, el buen juicio en el ejercicio del poder; mucho menos la sabiduría, la sapiencia; el acervo de los estadounidenses cultos, sino todo lo contrario. Este congreso da la apariencia que en él predominan clones de Donald Trump.

Se agarren por donde se agarren, cualesquiera de las promesas del nuevo presidente de los EEUU son una sonora bofetada a la prudencia del ser humano.

Entre esa sarta de monumentos a la necedad, promete por ejemplo Donald Trump, revocar los compromisos internacionales de EEUU en materia de reducir la emisión de los gases industriales que están deteriorando seriamente la diversidad biológica del planeta a causa del cambio climático global provocado.

En este deleznable cometido, suspenderá Trump las aportaciones económicas de EEUU dedicadas a la ONU y a la convención internacional que labora en este tema. Ese dinero lo dedicará, dice, a revitalizar la producción energética tradicional de EEUU (petróleo, gas natural, carbón mineral… ), con el fin de reducir dependencia del exterior en este rubro.

En otras palabras, el precario coeficiente intelectual de Donald Trump, le impide entender las graves consecuencias que acarrea consigo el cambio climático global; y le impide entender la importancia que tiene, en el mismo orden, que los países del mundo abandonen viejas prácticas contaminantes y dediquen su inteligencia y sus recursos a crear fuentes de energía limpia, libre de contaminación.

También revocará, dice Trump, los tratados de libre comercio celebrados con otras potencias industriales. Omite argumentar los motivos de tal revocatoria, pero lo cierto es que las prácticas de su política neoliberal afectaron la competitividad industrial del país norteamericano, de modo tal que en lugar de invadir EEUU a otras potencias con sus productos, ha sucedido al revés, influenciando en sentido negativo su balanza comercial. En esta materia también omite Trump aclarar que no le interesa dar marcha atrás a tratados de libre comercio celebrados con países empobrecidos y atrasados como El Salvador, porque en estos casos sí ocurre que el desigual intercambio resulta sumamente lucrativo para EEUU, a costa de empobrecer aún más a su contraparte.

Para El Salvador, las consecuencias del asenso de Donal Trump al poder, prometen ser muy, pero muy desastrosas. La poblemática social, económica y medio ambiental del país centroamericano se verá multiplicada en mucho, en lo cual el gobierno de Sánchez Cerén deberá estar preparado para, con disminuidos recursos, al momento de enfrentar las consecuencias de Trump presidente, lograr la mayor eficacia.

La disminución de recursos que tendrá el mandato Cerén, viene por la vía que en el trasfondo de las promesas de Donald Trump está la política de disminuir a la mitad las tasas impositivas a las grandes empresas y a la clase media, supliendo esta disminución fiscal, con el drástico recorte de gastos y ayudas al exterior. En este tenor, la embajadora de EEUU en El Salvador advierte que los países del triángulo norte centroamericano tendrán que librar una lucha diplomática para que el entrante presidente estadounidense, mantenga el apoyo económico ofrecido a estos países por el gobierno Obama.

La mayor eficacia con que se verá obligado a actuar el gobierno de Cerén, viene por la vía de que en lugar de alguna aportación económica, lo que indudablemente el nuevo presidente estadounidense enviará a El Salvador, Guatemala y Honduras, serán miles de miles de migrantes indocumentados, necesitados de ocupación, salario justo, educación, alimentación saludable, equilibrada, y atención. También enviará armas, muchas armas, porque la industria y el comercio de este rubro de muerte, es una de las guindas que adornan el tétrico pastel a que nos convida el sucesor de Barak Obama. Y con las armas enviará centenares de centenares de pandilleros curtidos por la industria del narcomenudeo, el sicariato y la extorsión, en las calles del ahora reino de Donald Trump.

Por lo demás el sistema electoral para elegir presidente de EEUU es un obsoleto sistema diseñado para un pueblo culturalmente atrasado y analfabeto. Hillary Clinton superó a Donald Trump en dos puntos porcentuales en el número total de votos; pero los estadounidenses no votan para elegir presidente, sino para elegir a miembros de un tal Colegio de Electores. Estos Electores a su vez eligen presidente a quien ellos consideran más adecuado para los intereses de una nación que ya no existe, la nación de Thomas Jefferson y Abraham Lincoln, inspirada en los principios de la Ilustración. Lo que existe hoy es el imperio de poderosas oligarquías que como veletas, giran hacia la globalización o al proteccionismo, según lo manden sus particulares intereses.

Pablo Perz


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